03/23/2026 12:45:00 p. m.
El uso de dinero en efectivo, históricamente el método predominante en el país, podría dejar de ser una opción permitida en servicios críticos como las gasolineras y las casetas de cobro.
Esta medida, impulsada por el Gobierno Federal, busca integrar a millones de usuarios al sistema financiero digitaly agilizar la movilidad en las vías de comunicación.
La presidenta Claudia Sheinbaum marcó la hoja de ruta el pasado 19 de marzo durante su intervención en la Convención Bancaria.
En este foro, la mandataria explicó que se está diseñando un plan conjunto con las instituciones financieras para modernizar el sistema de pagos nacional.
"Nuestro objetivo es que, a través de los esquemas que trabajemos con la banca, hagamos obligatorio el pago de las gasolinas y de las casetas de manera digital", declaró Sheinbaum.
Aunque no se ha fijado un día específico en el calendario, las autoridades y el sector bancario prevén que la implementación avance con fuerza durante el año 2026.
La transición será progresiva, permitiendo que el Gobierno Federal, los bancos y las empresas concesionarias de energía y carreteras ajusten sus infraestructuras tecnológicas.
El cambio no es menor, pues afectará la logística de viaje de millones de mexicanos. Si la obligatoriedad se consolida, no contar con una tarjeta de débito, crédito o un dispositivo con acceso a pagos digitales podría acarrear complicaciones severas, tales como:
Para mitigar el impacto, el Gobierno no solo apuesta por el plástico físico, se busca potenciar herramientas como el CoDi (Cobro Digital) mediante códigos QR y DiMo (Dinero Móvil), que permiten realizar transferencias desde el celular sin necesidad de una tarjeta bancaria tradicional.
Además, los bancos han puesto sobre la mesa la posibilidad de eliminar temporalmente comisiones por el uso de terminales en gasolineras, incentivando así que tanto establecimientos como clientes abandonen el efectivo de forma voluntaria antes de que la norma sea estricta.
A pesar de las ventajas en seguridad y rapidez, el plan enfrenta el desafío de la brecha digital, el sector de la población que no posee una cuenta bancaria o que reside en zonas con baja conectividad a internet será el más afectado.
Por ello, se espera que el proceso de adaptación incluya campañas de educación financiera para que este cambio, aunque obligatorio, no se convierta en una barrera de exclusión.