03/11/2026 07:33:00 a. m.
Con la llegada del calor, los encuentros con alacranes se vuelven más frecuentes en distintas regiones de México. Aunque el país alberga más de 200 especies, especialistas advierten que sólo unas cuantas representan un riesgo serio para las personas.
México cuenta con alrededor de 221 especies de alacranes, animales que han sobrevivido durante millones de años gracias a su capacidad de adaptación y a su veneno para capturar presas. Sin embargo, de todas ellas, únicamente ocho especies son consideradas peligrosas para los humanos.
De acuerdo con el especialista Lourival Domingos, estas especies se concentran principalmente en estados ubicados en la vertiente del Pacífico.
En contraste, en los estados que colindan con el Golfo de México los alacranes suelen ser menos peligrosos para los humanos. Incluso en la Ciudad de México su presencia es poco común y generalmente ocurre por accidentes de transporte, cuando ejemplares llegan ocultos entre frutas y verduras provenientes de otras regiones.
Entre todos los alacranes que habitan en México destaca el Centruroides noxius, considerado el de mayor potencia venenosa en el país. Este ejemplar, de color oscuro con tonalidades rojizas, se encuentra principalmente en el estado de Nayarit.
Su picadura puede provocar reacciones severas si no se atiende a tiempo, por lo que las autoridades de salud recomiendan acudir de inmediato a un centro médico ante cualquier sospecha de envenenamiento.
Cuando una persona es picada por un alacrán venenoso, los síntomas pueden aparecer en cuestión de minutos. Entre los más comunes destacan:
Dolor intenso en la zona de la picadura
Irritabilidad o agitación
Sensación de cuerpo extraño en la garganta
Escurrimiento nasal o lagrimeo
Fiebre y dolor corporal
Cambios en el ritmo cardiaco
Dificultad para respirar
Náuseas, vómitos o diarrea
En los casos más graves, la intoxicación puede derivar en convulsiones, edema pulmonar o incluso paro cardiaco.
Especialistas recomiendan no subestimar la picadura de un alacrán y buscar atención médica inmediata, especialmente en niños, adultos mayores o personas con enfermedades crónicas, quienes suelen ser más vulnerables al efecto del veneno.