02/18/2026 12:40:00 p. m.
Siete menores de edad, de entre 2 y 11 años, resultaron gravemente intoxicados tras consumir tamales; sin embargo, el caso dio un giro alarmante cuando los estudios toxicológicos revelaron la presencia de fentanilo en una de las víctimas.
Lo que comenzó como un desayuno familiar el pasado sábado en la colonia El Potro, en el municipio de Huauchinango, terminó en una pesadilla que hoy mantiene bajo investigación a los puestos de comida callejera en Puebla.
De acuerdo con los testimonios de los familiares, los niños comenzaron a presentar cuadros de vómito, deshidratación severa y convulsiones poco después de ingerir los alimentos.
Al llegar al Hospital General desorientados, los médicos activaron de inmediato los protocolos de emergencia.
Los afectados son Diana (11), Teodoro (9), Raúl (8), Abigail (6), Kenia (5) y Yamilet (2), quienes ya han sido dados de alta tras mostrar una evolución favorable al tratamiento.
Sin embargo, una menor de 10 años continúa hospitalizada bajo observación pues fue en ella donde los análisis confirmaron el positivo a fentanilo.
La Fiscalía General del Estado de Puebla ya abrió una carpeta de investigación para determinar si la contaminación de los tamales fue un accidente por manipulación de sustancias o una acción intencional.
Actualmente, se lleva a cabo la investigación para rastrear en qué punto de la cadena de preparación se introdujo la droga.
Por su parte, el Gobierno estatal, encabezado por Alejandro Armenta, aseguró que se dará seguimiento total al caso para garantizar justicia y atención médica de calidad.
A través de un comunicado emitido este 17 de febrero, la Secretaría de Salud estatal lanzó una aclaración importante: la regulación y supervisión de los puestos ambulantes recae exclusivamente en los ayuntamientos.
Esto deja en evidencia la falta de control sanitario estricto en el comercio informal de alimentos en la vía pública, un tema que ahora cobra relevancia nacional tras este incidente.
Mientras tanto, la comunidad de Huauchinango permanece en alerta, esperando respuestas sobre la seguridad de lo que consumen en las calles.