02/07/2026 09:37:00 a. m.
Calcas llamativas, luces neón, faros más potentes o incluso un polarizado "discreto". Personalizar el automóvil se ha vuelto una práctica común entre automovilistas que buscan diferenciarse en las calles. Sin embargo, lo que para muchos es estilo, para el Reglamento de Tránsito puede convertirse en una infracción... y no precisamente barata.
En la Ciudad de México, las autoridades han puesto especial atención en los accesorios que pueden representar un riesgo vial o afectar la visibilidad, tanto del conductor como de peatones y otros automovilistas.
El problema comienza cuando esas calcomanías contienen publicidad no autorizada: logotipos de marcas, promociones o anuncios visibles en puertas, cristales o parabrisas. En estos casos, la sanción sí aplica.
De acuerdo con la normatividad de tránsito, solo los vehículos de transporte público como taxis o microbuses pueden portar publicidad, y únicamente si cuentan con el permiso correspondiente.
Entre 10 y 20 UMAs, lo que equivale a un pago de $1,131 a $2,262 pesos.
Más allá de las calcomanías, existe una lista de modificaciones que están expresamente prohibidas y que continúan siendo comunes en calles y avenidas de la capital:
Faros deslumbrantes o no certificados por normas oficiales.
Luces neón o portaplacas que dificulten leer la matrícula.
Películas polarizadas que oscurezcan los vidrios más del 20%.
Sistemas antirradares o detectores de velocidad.
Escapes modificados que generen ruido excesivo.
Claxons con sonidos distintos al original de fábrica.
Bandas metálicas o mecanismos que dañen el pavimento.
Estas infracciones pueden costar entre 10 y 50 UMAs, es decir, desde $1,131 hasta $5,657 pesos, dependiendo del accesorio y el nivel de riesgo que represente.
Antes de invertir en cualquier modificación, las autoridades recomiendan verificar si el accesorio está permitido. Un cambio estético puede parecer inofensivo, pero si afecta la seguridad vial o incumple el reglamento, el resultado será una multa... y posiblemente la obligación de retirar el accesorio.
Porque en la CDMX, personalizar tu auto sin informarte primero puede salir mucho más caro de lo que imaginas.