02/05/2026 09:00:00 a. m.
El invierno volvió a reclamar su territorio en la Sierra Tarahumara y todo apunta a que lo mejor aún está por venir.
Primera nevada:
Aunque el frío ya había dado señales desde semanas atrás, la madrugada del 8 de enero de 2026 marcó el inicio oficial del invierno más crudo en Chihuahua.
Mientras gran parte del país permanecía bajo climas templados, la Sierra Tarahumara despertó cubierta por la primera nevada del año, alterando rutinas, caminos y escenarios en los municipios serranos.
Uno de los puntos donde la nieve dejó su huella más espectacular fue la estación del tren Chepe en Creel. Videos captados durante la noche mostraron cómo los copos caían sin pausa, iluminados por luces cálidas que contrastaban con el frío intenso.
Las vías del legendario tren lucían cubiertas casi por completo, dejando visibles únicamente los rieles, como líneas metálicas guiando en medio de un manto blanco. Una escena que, para muchos viajeros y habitantes, confirmó que el invierno había llegado con fuerza.
A casi 700 kilómetros de Culiacán, Creel parece pertenecer a otro mundo durante la temporada invernal. Calles nevadas, bosques cubiertos de blanco y un silencio profundo que invita a caminar sin prisa convierten al pueblo en un refugio para quienes buscan frío, naturaleza y calma.
Más allá del clima, Creel destaca por la presencia viva de la cultura rarámuri. Durante el invierno, es común ver a mujeres con faldas tradicionales caminando entre la nieve, niños jugando alrededor de fogones encendidos y artesanos ofreciendo canastas tejidas con palmilla, conocidas como wares, una fuente vital de ingreso para muchas familias.
La nieve no borra las tradiciones; al contrario, las enmarca.
El Museo de San Ignacio de Loyola, también llamado Museo de Arte Sacro, es una parada obligada. Construido sobre los restos de un antiguo convento, resguarda más de 40 piezas religiosas provenientes de antiguos centros de culto rarámuri.
Sus muros de adobe y piedra, levantados por manos tarahumaras, cuentan una historia de sincretismo, fe y resistencia que se siente aún más profunda bajo el frío serrano.
A pocos minutos del centro, Creel ofrece escenarios naturales como el Valle de los Monjes, Las Peñas, el Lago de Arareko, cuevas y cascadas rodeadas de bosque. En invierno, estos espacios adquieren una belleza distinta y silenciosa.
Además, los arroyos que nacen en esta región alimentan la cuenca del río Conchos, uno de los más importantes del norte de México.
Llegar a Creel a bordo del tren Chepe sigue siendo parte esencial de la experiencia. La ruta ferroviaria regala vistas únicas de la Sierra Tarahumara y conecta al pueblo con distintos puntos de Chihuahua y Sinaloa.
En cuanto a celebraciones, el calendario cultural mantiene viva la identidad del lugar: rituales rarámuri en Semana Santa, la fiesta de San Ignacio de Loyola en julio, Cristo Rey a finales de noviembre y la celebración de la Virgen de Guadalupe cada 12 de diciembre, cuando el frío se mezcla con fe y color.
Con la nevada anunciada para el 11 de febrero, Creel se alista para volver a ser protagonista del invierno mexicano: un lugar donde el frío no ahuyenta, sino que invita a mirar, caminar y sentir.