01/28/2026 07:30:00 a. m.
Mientras enero aprieta el bolsillo y las deudas de diciembre siguen pasando factura, este miércoles 28 de enero llega un alivio concreto para miles de adultos mayores en México.
Los beneficiarios de la Pensión para el Bienestar 2026 cuyos apellidos inician con T, U y V reciben hoy el primer depósito bimestral del año: 6 mil 400 pesos que, para muchos, significan mucho más que una cifra.
No se trata solo de un apoyo económico, sino de una certeza en medio de la incertidumbre que caracteriza al inicio de año. El recurso se deposita directamente en la Tarjeta del Bienestar, sin filas, sin intermediarios y sin la presión de retirarlo el mismo día.
En un país donde millones envejecieron sin acceso a una pensión formal, este programa se ha convertido en uno de los pilares sociales más relevantes de la última década. Enero, con su combinación de precios elevados, pagos pendientes y gastos acumulados, suele ser el mes más difícil del año.
Por eso, la llegada puntual de la pensión representa estabilidad, autonomía y tranquilidad.
La Secretaría de Bienestar mantiene la dispersión de recursos de forma alfabética y escalonada, del 5 al 28 de enero, con el objetivo de evitar filas y traslados innecesarios. Este miércoles marca el cierre del calendario, cuando mañana será el turno de los apellidos W, X, Y y Z.
A: 5 de enero
B: 6 de enero
C: 7 y 8 de enero
D, E, F: 9 de enero
G: 12 y 13 de enero
H, I, J, K: 14 de enero
L: 15 de enero
M: 16 y 19 de enero
N, Ñ, O: 20 de enero
P, Q: 21 de enero
R: 22 y 23 de enero
S: 26 de enero
T, U, V: 27 de enero
W, X, Y, Z: 28 de enero
Para 2025, el padrón de la Pensión para el Bienestar supera los 13.2 millones de adultos mayores, mientras que el total de personas beneficiarias de los programas sociales federales rebasa los 17.8 millones.
A este esfuerzo se suma la Pensión Mujeres Bienestar, dirigida a mujeres de 60 a 64 años, que ya cuenta con más de 1.3 millones de beneficiarias en su primera etapa, ampliando la red de protección social antes de la edad de retiro.
No es abundancia, pero sí estabilidad. Y en tiempos donde la economía aprieta, esa estabilidad se traduce en dignidad, independencia y un comienzo de año menos cuesta arriba para millones de personas mayores en México.