01/21/2026 07:54:00 a. m.
Durante años, automovilistas en México han seguido un "truco infalible" para ahorrar combustible: cargar gasolina muy temprano o de noche, cuando el clima es más fresco.
La creencia popular asegura que así se obtiene más gasolina por el mismo dinero. Sin embargo, la realidad es menos alentadora: este consejo no tiene un impacto real en el bolsillo.
La idea no es descabellada. Desde el punto de vista científico, la gasolina como casi todos los líquidos se expande con el calor y se contrae con el frío.
Bajo esa lógica, cargar combustible al mediodía implicaría recibir menos volumen que hacerlo en la madrugada. Pero en la práctica, este fenómeno no juega un papel relevante en las gasolineras modernas.
La clave está en cómo se almacena el combustible. Actualmente, las estaciones de servicio guardan la gasolina en tanques subterráneos, diseñados para mantener condiciones estables de temperatura y seguridad.
Esto significa que el combustible no está expuesto directamente al sol ni a los cambios bruscos del clima, por lo que su volumen se mantiene prácticamente constante durante todo el día.
Incluso en escenarios de calor o frío extremo, la variación en el volumen de la gasolina es mínima. Especialistas estiman que el cambio es menor al 1%, lo que se traduce en apenas unos cuantos mililitros de diferencia. En otras palabras: aunque cargues gasolina en una madrugada fría, no notarás un ahorro real.
Así, el famoso "truco de la hora" queda más cerca del mito que de una estrategia efectiva. Hoy en día, los sistemas de las estaciones están diseñados para minimizar cualquier alteración del combustible, no solo por eficiencia, sino también por seguridad.
Conclusión: no importa si cargas gasolina de noche, de madrugada o a pleno sol. La hora no cambia el resultado. Lo que sí hace la diferencia es cómo conduces y cómo cuidas tu vehículo.