Así nació "¡A lo profundo, dígale que no a esa pelota!", el icónico grito de jonrón en Grandes Ligas | VIDEO

01/15/2026 05:52:00 p. m.

¿Quién no ha escuchado el emocionante "¡Dígale que no a esa pelota!" en las transmisiones de Grandes Ligas? Lo que hoy es una marca registrada de la narración deportiva, nació de una manera curiosa: un error técnico y una frustración que se transformó en leyenda.

En un video que circula recientemente, el narrador cuenta la historia detrás de este icónico grito de home run, el cual surgió tras una grabación fallida de un partido.

Un error técnico y muchos "No, no, no"

Todo comenzó un lunes, cuando el equipo de transmisión recibió una mala noticia: el trabajo que habían hecho no sirvió.

"Luis, el lunes nos dijeron el audio, no se grabó... no me gustó. Comienza a decir: no, no, no, no, no, no, no, no puede ser posible", relata el protagonista sobre su reacción de incredulidad y molestia al enterarse del fallo técnico.

Esa repetición de la palabra "no" por la frustración sería, sin saberlo, la semilla de su famosa frase.

De la repetición al éxito

Para solucionar el problema, tuvieron que volver a narrar el juego. Su compañero, Luis, intentó hacer el momento más llevadero adelantando lo que iba a pasar en el partido, ya que sabían el resultado.

"Al final tuvimos el juego. Luis, para tratar de llevar todo más ligero, comenzó a adelantar las cosas como: 'Cuidado con Manny Ramírez en el cierre de la segunda entrada con una bola... y un regularmente conecta doblete por parte del jardín izquierdo'", recordó.

El narrador confiesa que se quedó "sorprendido" con la dinámica. Sin embargo, fue con el paso del tiempo y la narración de "muchos juegos más" que la frase se fue puliendo hasta lo que conocemos hoy.

La construcción de la frase

El cronista explica que la estructura del grito de jonrón se fue armando por partes: primero identificando hacia dónde iba el batazo y luego aplicando aquel "no" repetitivo que nació del error de grabación.

"Cuando la pelota en la pared (era) cuadrangular... entonces ahí comenzamos a trabajar en dirección hacia el jardín... a lo profundo", explica.

Finalmente, la frase se completó uniendo todos los elementos: "Y que esa pelota en la calle comienzan la frase, diciéndote, no, no, no, no, no... dígale que no a esa pelota".

Así, lo que empezó como un lamento por un audio perdido, se convirtió en la "historia de mi cuadrangular" y en uno de los sellos más emocionantes del béisbol latino.

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