01/12/2026 09:27:00 a. m.
Cada enero, como si fuera una cita inevitable en el calendario emocional, reaparece el Blue Monday, señalado como "el día más triste del año".
En 2026 no es la excepción: el tercer lunes de enero vuelve a colocarse en la conversación pública, alimentado por publicaciones en redes sociales, notas virales y campañas publicitarias que apelan al ánimo decaído de la población.
Pero detrás del tono melancólico y los mensajes azules, la ciencia levanta la mano para advertir: el Blue Monday no existe como fenómeno psicológico comprobado.
De acuerdo con la creencia popular, este lunes concentra una mezcla perfecta de factores negativos: frío invernal, deudas tras las fiestas decembrinas, regreso a la rutina laboral y frustración por los propósitos de Año Nuevo que no avanzan. La fórmula parece lógica, pero no es científica.
Especialistas en salud mental subrayan que no hay evidencia que demuestre que un día específico sea más triste que otro para todas las personas, ni siquiera dentro de un mismo país.
El concepto nació en 2005, cuando el psicólogo británico Cliff Arnall afirmó haber diseñado una fórmula matemática capaz de identificar el día más deprimente del año. En ella incluyó variables como el clima, la economía personal y el tiempo transcurrido desde Navidad.
Con el paso del tiempo, universidades y asociaciones científicas desacreditaron la propuesta, calificándola como pseudociencia. Años después se confirmó que el Blue Monday surgió como parte de una campaña publicitaria para promover la venta de viajes en el Reino Unido, no como un estudio académico riguroso.
Psicólogos coinciden en que el estado de ánimo es un fenómeno complejo que no puede reducirse a una ecuación ni a una fecha. Influyen factores personales, sociales, económicos y culturales que varían ampliamente entre individuos.
Generalizar el Blue Monday ignora que:
No todas las personas experimentan el invierno de la misma manera.
Las condiciones económicas no son iguales en todas las regiones.
La depresión es un trastorno clínico, no un estado pasajero ligado al calendario.
Además, presentar la depresión como algo "normal" de un solo día puede trivializar una enfermedad que requiere atención profesional.
A pesar de la falta de respaldo científico, el Blue Monday se ha consolidado como un evento cultural y mediático. Cada año, marcas y plataformas digitales lo utilizan para promocionar productos relacionados con el bienestar, el entretenimiento o el autocuidado.
Especialistas advierten que este bombardeo de mensajes puede generar efectos de sugestión, especialmente en jóvenes y usuarios intensivos de redes sociales, reforzando la idea de que "se debe" sentir tristeza ese día.
Aunque el Blue Monday sea un mito, enero puede ser emocionalmente complicado para algunas personas. El fin de las vacaciones, la llamada cuesta de enero, el regreso a la rutina y los días con menos luz solar pueden influir en el estado de ánimo.
Esto, aclaran los expertos, no equivale automáticamente a depresión, sino a ajustes normales ante cambios de ritmo y contexto.
En 2026, el Blue Monday volverá a aparecer en titulares y redes. La pregunta no es si ese lunes será más triste, sino qué tan dispuestos estamos a diferenciar entre un mito publicitario y la realidad de la salud mental.