01/07/2026 08:44:00 a. m.
Mientras gran parte de México huye del frío, en el corazón de la Sierra Tarahumara hay un lugar que lo abraza. Creel, Pueblo Mágico de Chihuahua, se transforma cada invierno en un escenario encantado donde los pinos se visten de blanco, el silencio se vuelve protagonista y la aventura comienza a cada paso.
Este destino, conocido como la puerta de entrada a las Barrancas del Cobre cuatro veces más extensas que el Gran Cañón, ofrece una experiencia que mezcla paisajes nevados, tradiciones ancestrales y una identidad cultural que sigue viva pese al paso del tiempo.
Vuelos y conexiones eficientes desde la Ciudad de México hacen que este paraíso invernal se sienta sorprendentemente cercano, como si estuviera "a la vuelta de la esquina".
Durante el invierno, los bosques de pino y encino se cubren de nieve, creando paisajes que parecen irreales. Pero más allá de la postal, Creel guarda una profunda identidad rarámuri que se refleja en su vida cotidiana, en su artesanía y en la convivencia constante entre visitantes y habitantes originarios.
La Secretaría de Turismo destaca que este Pueblo Mágico "cautiva a los visitantes con la presencia constante de los rarámuri, una de las etnias mejor conservadas de América", una característica que le da un valor cultural único en el país.
Caminar por Creel es recorrer historia, naturaleza y espiritualidad. Entre sus principales atractivos se encuentran:
La Plaza de Armas, punto de encuentro y descanso
La Iglesia de Cristo Rey, de estilo neogótico
El Valle de los Monjes y Las Peñas, formaciones rocosas monumentales
El recorrido del tren El Chepe
Pero la experiencia no termina en el centro. Desde Creel parten rutas hacia cuevas, cañones, lagos y cascadas que, con la nieve, se convierten en auténticas postales vivas.
El entorno natural de Creel sorprende por su diversidad. Lagos como Arareko, miradores como Divisadero y los imponentes cañones de la Sierra Tarahumara ofrecen escenarios ideales para la contemplación y la aventura.
Además, los arroyos que nacen al oriente del pueblo forman parte de la cuenca del río Conchos, uno de los sistemas hídricos más importantes del norte del país, lo que refuerza el valor ecológico de la región.
La herencia rarámuri no solo se observa, también se vive. A pocos pasos del centro se localiza el Museo de San Ignacio de Loyola, construido sobre un antiguo convento de adobe que resguarda más de 40 piezas de arte sacro rescatadas de antiguos centros de culto.
Las festividades tradicionales son otro gran atractivo. En particular, la Semana Santa rarámuri rompe con los esquemas de las celebraciones convencionales en México, ofreciendo un ritual espiritual profundamente simbólico y conmovedor.
Entre las principales fiestas destacan:
Semana Santa rarámuri
San Ignacio de Loyola (31 de julio)
Cristo Rey (noviembre)
Nuestra Señora de Guadalupe (12 de diciembre)
Creel no solo es un destino para ver nieve; es un lugar para sentir el tiempo detenerse, escuchar la voz del bosque y reencontrarse con una de las culturas más profundas de México. Un Pueblo Mágico que, en invierno, revela su lado más encantado.