01/07/2026 08:46:00 a. m.
La reina indiscutible del cine de ficheras volvió a colocarse en el centro de la conversación pública. Lyn May arrancó el 2026 con una declaración tan directa como provocadora: está lista para enamorarse otra vez, pero solo si aparece un "viejito millonario" dispuesto a llevarla a recorrer el mundo.
Lejos de discursos románticos tradicionales, la vedette fue clara en entrevista con el programa De Primera Mano: no busca amores juveniles ni promesas sin respaldo económico.
Su prioridad, dice, es disfrutar la vida con comodidad, viajes y estabilidad, una postura que ha generado reacciones divididas, pero que también refuerza su imagen de mujer frontal y sin complejos.
"Pretendientes tengo muchos, pero ninguno me ha convencido", confesó. Para Lyn, la edad no solo no es un problema, sino una ventaja. Después de años de ser cortejada por hombres más jóvenes, hoy prefiere la madurez, la experiencia y, sobre todo, una billetera a la altura de sus expectativas.
"No necesito nada, pero si llega un viejito millonario que me quiera y me lleve por el mundo, claro que sí", dijo entre risas.
No se trata aclara de dependencia económica, sino de compartir un estilo de vida que considera merecido tras décadas de trabajo yexposición pública.
Su postura ha sido leída por muchos como una crítica directa a los estereotipos que rodean a las mujeres mayores, a quienes socialmente se les exige discreción y renuncia. Lyn May, en cambio, reivindica el derecho a desear, elegir y disfrutar, incluso si eso implica hablar abiertamente de dinero.
Su vida también ha estado marcada por la polémica y la adversidad. En su juventud fue víctima de una mala praxis estética que transformó su rostro de manera irreversible, episodio que ella misma ha relatado en diversas entrevistas.
A pesar de ello, nunca se retiró de la vida pública y convirtió la crítica en una forma de resistencia.
Hoy, con más de cinco décadas de carrera, Lyn May sigue vigente, generando titulares y desafiando las normas. Para ella, el 2026 no es un año para el retiro ni la discreción, sino para vivir sin pedir permiso. Y si el amor llega advierte tendrá que hacerlo en primera clase.