01/05/2026 08:01:00 a. m.
Aún no llegan los Reyes Magos y la odisea ya comenzó. En los primeros días de enero de 2026, Costco volvió a colocarse en el centro de la conversación digital y presencial con la reaparición de su ya famosa Rosca de Reyes, un producto que dejó de ser solo pan para convertirse en fenómeno social.
Como ocurrió el año pasado, el anuncio de su disponibilidad bastó para que socios abarrotaran sucursales, compartieran fotos en redes sociales y revivieran el debate: ¿vale la pena madrugar, formarse y competir por una rosca?
El atractivo no radica únicamente en la fecha, sino en una receta que combina masa suave, frutas cristalizadas y secas, ate de perón y tejocote, cerezas, higos y un toque distintivo de almendras fileteadas con miel y ralladura de naranja.
Todo, acompañado de una presentación que aparenta un costo mayor al que realmente se paga en tienda.
En paralelo, la versión gourmet rellena de nata de menor tamaño pero con muñecos de chocolate blanco se vende alrededor de 539 pesos, consolidándose como la opción premium para quienes buscan algo distinto o más exclusivo.
El éxito de la rosca también ha abierto la puerta a un fenómeno polémico: la reventa. El precio accesible frente a panaderías especializadas permite que intermediarios la ofrezcan a costos mucho más altos, generando molestia entre consumidores y escenas que van desde discusiones hasta compras apresuradas para "ganarle" a los acaparadores.
Así, lo que debería ser un ritual familiar termina convertido en una carrera contrarreloj entre socios, revendedores y empleados.
La Rosca de Reyes de Costco ya no solo se parte el 6 de enero: se discute, se presume y se critica en redes sociales días antes. Entre memes, videos y publicaciones virales, este pan se ha consolidado como un símbolo de cómo las tradiciones mexicanas también evolucionan bajo la lógica del consumo masivo.