01/05/2026 09:05:00 p. m.
A casi 700 kilómetros de Culiacán, pero a años luz del calor sinaloense, se encuentra Creel, Chihuahua, un Pueblo Mágico que durante la temporada invernal se transforma en un escenario de postal: calles cubiertas de nieve, bosques blancos y un silencio serrano que invita a bajar el ritmo.
Lo mejor: es un destino que puede disfrutarse sin gastar de más.
Ubicado en lo alto de la Sierra Madre Occidental, Creel es reconocido desde 2007 como Pueblo Mágico y funciona como la principal puerta de entrada a las imponentes Barrancas del Cobre.
El trayecto por carretera desde Sinaloa ronda las 10 horas, lo que lo convierte en una opción viable para un viaje largo de fin de semana o vacaciones cortas.
Durante los meses de frío, las nevadas intensas regalan paisajes poco comunes en el noroeste de México.
Pero Creel no solo atrae por su clima: aquí la cultura rarámuri sigue viva. Las comunidades indígenas conservan sus misiones, rituales y artesanías, como los wares canastas tejidas con palmilla que se venden en plazas y caminos, y que representan una fuente directa de ingresos para las familias locales.
Caminar por el pueblo es encontrarse con mujeres rarámuri vestidas con sus coloridas faldas tradicionales, niños jugando en la nieve y fogones encendidos que contrastan con el aire helado de la sierra.
Uno de los sitios imperdibles es el Museo de San Ignacio de Loyola, también conocido como Museo de Arte Sacro. Levantado sobre los restos de un antiguo convento, resguarda más de 40 piezas de arte sacro provenientes de antiguos centros de culto rarámuri.
Sus muros de adobe y piedra, construidos por manos tarahumaras, narran una historia de fe, resistencia y sincretismo cultural.
Creel es un paraíso para el ecoturismo. A pocos minutos del centro se encuentran escenarios naturales como el Valle de los Monjes, Las Peñas, el Lago de Arareko y diversas cuevas y cascadas rodeadas de bosque.
Además, los arroyos que nacen en esta región alimentan la cuenca del río Conchos, uno de los más importantes del norte del país.
En el corazón del pueblo destacan la Plaza de Armas y la Iglesia de Cristo Rey, de estilo neogótico, que se vuelve aún más fotogénica cuando la nieve cubre su entorno.
Para muchos viajeros, llegar a Creel a bordo del tren Chepe es parte de la experiencia. La ruta ferroviaria ofrece vistas espectaculares de la Sierra Tarahumara y conecta al pueblo con otros puntos clave de Chihuahua y Sinaloa.
En julio se celebra a San Ignacio de Loyola en Arareko; a finales de noviembre, la fiesta de Cristo Rey, y el 12 de diciembre, la celebración de la Virgen de Guadalupe llena las calles de fe y color.
A 247 kilómetros de la ciudad de Chihuahua y con opciones de hospedaje para distintos presupuestos, Creel se perfila como uno de los destinos más atractivos del norte del país para quienes desean conocer la nieve, conectar con la cultura indígena y disfrutar de la naturaleza sin salir del mapa cercano a Sinaloa.
Creel no es solo un viaje al frío: es una experiencia que combina identidad, paisaje y tradición, recordando que la magia también se encuentra en las alturas de la sierra.