01/03/2026 09:27:00 a. m.
Una nueva escalada de tensión sacudió el tablero geopolítico este sábado luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que Nicolás Maduro fue capturado tras una serie de operaciones militares y de inteligencia contra Venezuela.
De acuerdo con declaraciones atribuidas a Trump, Estados Unidos habría ejecutado ataques selectivos incluidos operativos con drones y la confiscación de dos petroleros con crudo venezolano en aguas internacionales.
La ofensiva, según Washington, forma parte de una estrategia para debilitar lo que considera un "régimen criminal" encabezado por Maduro.
El gobierno estadounidense sostiene desde hace años que Nicolás Maduro no solo gobierna de forma autoritaria, sino que además encabeza una estructura de narcotráfico con alcance internacional.
En 2020, durante el primer mandato de Trump, el Departamento de Justicia presentó cargos formales por narcoterrorismo, acusándolo de utilizar el aparato del Estado venezolano para facilitar el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.
Narcoterrorismo, por presunta alianza con grupos armados y redes criminales.
Conspiración para inundar de drogas a Estados Unidos, en colaboración con rebeldes colombianos y sectores del ejército venezolano.
Uso del narcotráfico como arma geopolítica, según fiscales federales en Nueva York.
Conversión de Venezuela en una empresa criminal, beneficiándose del comercio ilegal mientras se saqueaban recursos públicos.
Vínculos con organizaciones criminales y grupos considerados terroristas, bajo la nueva política estadounidense que clasifica a ciertos cárteles como organizaciones terroristas extranjeras.
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, aseguró que Maduro y su esposa, Cilia Flores, enfrentan acusaciones formales en tribunales de Nueva York, y advirtió que, de ser puestos bajo custodia estadounidense, serían juzgados en suelo norteamericano.
Washington incluso había ofrecido recompensas millonarias por información que conduzca a la captura de altos funcionarios venezolanos.
Más allá del impacto militar, el caso Maduro refleja un choque frontal entre soberanía y jurisdicción internacional, donde Estados Unidos justifica sus acciones como parte de una "guerra contra los cárteles", mientras Caracas denuncia agresiones y violaciones al derecho internacional.
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