Internacional | 09/25/2025 12:03:00 a. m. | Ingrid Mateos
El santo de hoy de la Iglesia Católica es para celebrar a San Ferminio, quien fue un obispo de Amiens quien murió martirizado, convirtiéndose en un estandarte de la historia religiosa de España y Francia.
San Ferminio, también conocido como Firmino, nació en Pamplona, España, hijo de un senador pagano llamado Firmo y de una noble dama llamada Eugenia.
Desde joven, bajo la tutela de Honesto, aprendió sobre la fe cristiana y la evangelización, hasta que a los 18 años fue enviado a Tolosa para su formación y luego predicó en Navarra antes de marchar a la Galia (actual Francia), donde se asentó en Amiens.
Tras organizar la iglesia local, fue nombrado obispo a los 24 años, pero su labor evangelizadora chocó con la oposición oficial a la doctrina cristiana.
Eso hizo que lo arrestaran por predicar, además, se negó a renunciar a su fe por lo que fue martirizado por decapitación.
La Abadía de Saint-Acheul en Amiens, fundada en 1085, se erige sobre la supuesta tumba de San Ferminio.
Según la leyenda religiosa, el lugar exacto de sus restos fue revelado milagrosamente al obispo Salvio de Amiens, y sus reliquias fueron trasladadas a la catedral de la ciudad.
Años después, u devoción llegó a Pamplona en el siglo XII, cuando en 1186 el obispo Pedro de París llevó desde Amiens una reliquia de la cabeza del santo.
Desde entonces, la ciudad celebra cada año la fiesta de San Fermín, que con el tiempo se fusionó con las antiguas ferias y tradiciones taurinas.
El icónico pañuelo rojo que los participantes atan alrededor del cuello simboliza la decapitación del santo, recordando su martirio.
En la actualidad, San Ferminio es patrono de Pamplona y es invocado como protector contra enfermedades y como guía para quienes buscan fortaleza y coraje frente a la adversidad.