Internacional | 07/11/2025 12:04:00 a. m. | Ingrid Mateos
El santoral de hoy, 11 de julio, es celebrado por la Iglesia Católica para conmemorar la memoria de San Benito de Nursia, un religioso que vivió como ermitaño y fundo varios monasterios para impartir enseñanzas sobre la fe.
El portal del Vaticano revela que San Benito nació en una familia noble alrededor del año 480 d.C. en Nursia,
Cuando tuvo edad suficiente, sus padres lo enviaron a estudiar a Roma, pero al ver el ambiente corrupto, decidió dejarlo todo para vivir como ermitaño en una cueva en Subiaco, buscando una vida de oración y soledad.
Con el tiempo, otros comenzaron a seguir su ejemplo a pesar de que no buscaba fama ni seguidores, sin embargo, su forma de vivir atrajo a muchos.
Fundó doce pequeños monasterios en Subiaco y, más tarde, el más importante de todos en Montecasino, donde antes había un templo pagano.
San Benito creó un nuevo modelo de vida comunitaria, donde los monjes vivían bajo un mismo techo, con horarios fijos, oración diaria, lectura y trabajo manual.
Sus monasterios ofrecían hospitalidad a peregrinos, refugio a los pobres y educación a quienes lo necesitaban.
Además, en plena Edad Media sus comunidades ayudaron a conservar libros, conocimientos y prácticas agrícolas mientras gran parte de Europa se sumía en el caos.
El mayor legado de San Benito fue la Regla que escribió hacia el año 530, texto en donde describió la vida monástica en torno a tres pilares: orar, trabajar y vivir en comunidad.
La Regla era clara y práctica, pero exigente para quienes deciden vivir bajo ella, pues se debía vivir sin lujos, con disciplina, servicio y equilibrio. Esto llevo a miles de monasterios a seguir sus normas y su estilo de vida.
A lo largo de la vida de San Benito de Nursia, se le atribuyeron numerosos milagros, por ejemplo, el papa San Gregorio Magno reveló que Benito rescató a un niño ahogado, hizo brotar agua de una roca y hasta evitó envenenamientos gracias a la oración.
San Benito murió en Montecasino alrededor del año 547 y fue proclamado patrono de Europa por el papa Pablo VI en 1964, y también es considerado patrono de los monjes, de los ingenieros y de quienes buscan protección contra el mal.