Internacional | 05/07/2025 07:37:00 a. m. | Adriana Ochoa
El fallecimiento del Papa Francisco en la madrugada del 21 de abril no solo dejó un vacío espiritual en millones de fieles, sino que también abrió un capítulo decisivo en la historia reciente de la Iglesia Católica.
Por primera vez desde 2013, los cardenales electores se preparan para elegir a un nuevo pontífice en un cónclave que se anticipa complejo y profundamente simbólico.
La elección se hoy 7 de mayo se hará a puerta cerrada con 133 cardenales electores, que deben tener menos de 80 años, hasta que algún nombre recabe una mayoría de dos tercios; es decir, al menos 89 votos.
Mientras el mundo observa con expectativa, la gran disyuntiva se impone: ¿seguir el camino pastoral e inclusivo de Francisco o replegarse hacia posturas más ortodoxas?
“La Iglesia está ante una encrucijada”, asegura la vaticanista Inés San Martín. “No se trata solo de quién será el próximo Papa, sino de qué rostro mostrará Roma al mundo en los próximos años”.
Los nombres más mencionados reflejan esta tensión interna.
Pese a haber dado al primer Papa latinoamericano, el continente parece tener menos protagonismo en esta elección. De los ocho cardenales argentinos, solo cuatro son electores. Entre ellos, Ángel Sixto Rossi, jesuita comprometido con la justicia social, y Mario Aurelio Poli, con amplio recorrido pastoral, figuran como posibles representantes, aunque sin altas probabilidades.
Mientras se ultiman los preparativos del cónclave, la Iglesia vive días de oración y expectativa. El nuevo Papa heredará una institución en transformación, desafiada por la secularización, las tensiones internas y el clamor de renovación.
Solo una señal anunciará el desenlace: la esperada fumata blanca, que desde lo alto de la Capilla Sixtina marcará el inicio de una nueva era.