Sinaloa | 10/17/2021 10:00:00 a. m. | Brianda López
Hoy se cumplen dos años de aquel «jueves negro» que se registró un 17 de octubre. Aquella tarde del «culiacanazo» sigue en la memoria de todos de culiacanenses, el sonido de las balas y el olor de autos quemados bloqueando las calles se recuerda como si fuese ayer; sin embargo, en ocasiones parece que otros lograron olvidarlo, las calles de la ciudad siguen siendo las mismas pero aún hay temor de que vuelva a ocurrir algo similar.
Eran aproximadamente las 2:50 de la tarde cuando el sector Tres Ríos y todo Culiacán se cimbró con la aparición de grupos armados y no tardaron muchos minutos para que estos protagonizaran que circulaban como pólvora en las redes sociales. Nadie sabía qué pasaba en realidad, pero la certeza de que las balas estaban cerca, todos la tenían.
Un vacío de información recorría las calles; sin embargo, este fue llenado por decenas de rumores que nadie confirmaba.
La versión extraoficial decía que un hijo del capo Joaquin «El Chapo» Guzmán había sido detenido al norte la ciudad por elementos militares, se trataba de Ovidio Guzmán López.
Reos del penal de Aguaruto fugados, autos quemados, gente armada, balas, miedo e incertidumbre de miles resguardados hasta en casas de desconocidos, fue enmarcando ese «jueves negro».
Llego la versión oficial por Alfonso Durazo, quien en ese entonces era Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana: era el hijo del «Chapo», Ovidio Guzmán López el detenido y su «gente» del crimen organizado «secuestró» Culiacán intentando rescatarlo.
Entonces, todos se preguntaban «¿Dónde estaba Ovidio?», minutos después se confirmó que la estrategia de los grupos organizados funcionó, lo habían dejado en libertad y por órdenes del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.
De lo que pasó ese día, cada culiacanense tiene su propia historia y versión, muchos quedaron atrapados en sus autos, oficinas, otros quedaron en medio de la calle y fueron ayudados por otros ciudadanos, ese día Culiacán se unió.
Las cifras oficiales de aquel «jueves negro» es de 13 muertos, incluyendo un elemento de la Guardia Nacional y cuatro heridos.
Hoy, en medio de una emergencia sanitaria ocasionada por la pandemia de Covid-19, y con la normalización de la violencia en la ciudad, las calles de Culiacán lucen como si hubiese pasado.
A dos años del «culiacanazo», la cicatriz aún no cierra para Culiacán; sin embargo, el bulevar Enrique Sánchez Alonso, el Sector Tres Ríos y la ciudad entera viven una vida normal, pero con el temor de que un hecho de esa magnitud vuelva a ocurrir.