Sinaloa | 09/01/2020 02:11:00 p. m. | Luz Noticias
Los Mochis, Sin.- Aunque a nivel global se ha buscado establecer a la tecnología como una herramienta para erradicar la pobreza, durante la pandemia de Covid-19, esta misma ha incrementado la brecha de desigualdad, sobre todo, entre los menores en edad escolar.
De acuerdo a Reynalda Leyva Urías, representante de gobernadores indígenas en Ahome, a una semana de iniciado el ciclo escolar 2020-2021, hay niños y jóvenes que no están recibiendo clases por no cuentan con un dispositivo electrónico con acceso a internet o televisión en casa; lo que podría incrementar las cifras de deserción escolar.
“La mayoría de los niños indígenas no están tomando clases, yo no sé cómo le vamos a hacer ahí. Estábamos tratando el tema de que Gobierno del Estado nos apoye con los centros ceremoniales, que se adapten ahí un espacio o en las casas ejidales, se adaptara un centro virtual para los niños que no tienen acceso a las clases virtuales”.
Aunque se acordó que se adaptarían algunos centros ceremoniales como centros virtuales para garantizar el derecho humano a la educación de los niños, niñas y adolescentes indígenas, hasta el momento, esto no ha sido posible.
Leyva Urías subrayó que los más afectados son los menores de nivel secundaria y preparatoria, debido a que las estrategias educativas están definidas bajo la modalidad virtual y no por cuadernillos, alternativa con la que sí cuentan los niños de primaria.
Además, otra de las preocupaciones de la líder indígena, es que aunado a las dificultades para acceder a la educación, los problemas económicos han detonado la violencia familiar en sus hogares.
”Hay muchos problemas familiares, los problemas familiares que tienen a raíz de la pandemia, que estamos muy estresados ha habido mucha violencia familiar, de los padres hacia los niños, los niños han sido violentados, hasta los adultos mayores”.
Esta situación los obliga a dejar sus clases y mejor buscar alternativas para contribuir económicamente en casa.
Incluso, Luz Noticias ha detectado menores indígenas vendiendo mangos o verduras en los caminos vecinales de sus comunidades rurales; o recolectando leña o latas de aluminio en pleno horario de clases virtuales; lo que confirma las denuncias de los líderes yoremes.