Sinaloa | 06/14/2016 | Luz Noticias
Los Mochis, Sin.- Leodegario Gil, originario de Puebla, vive en Sinaloa desde hace tres años porque en su entidad son pocos los empleos y de bajos salarios, pero al llegar a Ahome y desempeñar diversos trabajos, se dio cuenta que el sueldo tampoco era suficiente para mantener a su esposa y siete hijos, de los cuales dos estudian la preparatoria.
Por ello, desde hace cuatro meses decidió retomar el arte del bordado, el cual además de vender, también enseña en los tianguis de la ciudad y en el centro, muy cerca del mercado municipal.
“Traje mis materiales de Puebla, pero aquí me puse a trabajar así en ajeno y veo que es poco el sueldo, no me alcanza, entonces aquí saco un poquito mejor, a veces 200 pesos, a veces 300 pesos de ganancias, se puede decir, ya con eso si sustituyo (sic) más. Aquí yo me dedico a hacer este trabajo para sacarlos adelante de esa manera”.
Esta práctica la aprendió hace 25 años, y su esposa, en ocasiones también le ayuda a bordar y vender los bordados, tradición que a pesar del poco desinterés de las nuevas generaciones, persiste principalmente en las personas mayores.
“Sí, gracias a Dios permanece la tradición. Jóvenes ya no muy (sic) lo quieren pero, fíjese, las demás personas mayores animan a los jóvenes y van agarrando una vez más esta tradición”, expresó.
Don Olegario Gil comentó que destina de dos a tres días para hacer estos bordados, tiempo en el mantiene extremos cuidados con sus manos para evitar reumas u otros problemas con sus articulaciones.