México

Pollo blanco o amarillo: ¿Cuál es la diferencia en el color de su piel?

Para garantizar una compra segura e higiénica, los expertos recomiendan fijarse en detalles mucho más relevantes que el color

Pollo blanco o amarillo: ¿Cuál es la diferencia en el color de su piel?

Elegir entre una pechuga pálida o un muslo de intenso tono dorado suele ser el primer gran dilema en el mostrador del supermercado.

Para muchos consumidores, ese color amarillento evoca de inmediato la imagen de un pollo de campo, más natural y sabroso. Pero, ¿realmente existe una diferencia de calidad o salud detrás de esa tonalidad, o es solo un mito visual?

Imagen Placeholder

Una cuestión de dieta, no de calidad

La razón principal por la que un pollo luce blanco o amarillo reside exclusivamente en el menú que recibió durante su etapa de engorda.

El origen del tono amarillo: Se debe a una alimentación cargada de carotenoides, pigmentos naturales que se encuentran en el maíz amarillo, la alfalfa o extractos de flores. El organismo del ave absorbe estos pigmentos y los deposita en su grasa subcutánea, fijando ese característico color dorado.

El origen del tono blanco: Ocurre cuando el ave es alimentada con granos de bajo contenido pigmentario, como el trigo o el sorgo. Al carecer de estos colorantes naturales en su comida, la piel mantiene su aspecto claro original.

Imagen Placeholder

Mismos nutrientes, diferente apariencia

A pesar de la creencia popular de que la piel amarilla garantiza un alimento más sano o de mayor valor biológico, la ciencia alimentaria es clara: el color de la piel no altera las propiedades nutricionales de la carne.

Ambas opciones ofrecen prácticamente la misma cantidad de proteínas de alto valor, vitaminas del complejo B y minerales clave como el fósforo y el selenio. La diferencia es meramente estética.

Imagen Placeholder

¿Cuál conviene llevar a casa?

La respuesta depende de tus preferencias culinarias. Si buscas un plato al horno o a la parrilla con una vista más vistosa y dorada, la opción amarilla suele ser la preferida.

Sin embargo, para garantizar una compra segura e higiénica, los expertos recomiendan fijarse en detalles mucho más relevantes que el color: la firmeza de la carne, la ausencia de olores desagradables, una piel intacta sin matices verdosos o grisáceos, y el estricto mantenimiento de la cadena de frío.

Te puede interesar: