México

Así se realizaban las primeras películas animadas de Disney

Un elemento clave de este trabajo era el área de Tinta y Pintura, integrada prácticamente en su totalidad por mujeres, quienes destacaban por su minuciosa precisión.

Así se realizaban las primeras películas animadas de Disney

El cine de animación moderno debe sus cimientos a la titánica labor de The Walt Disney Studios, donde las primeras producciones cinematográficas no dependían de computadoras ni algoritmos, sino de un minucioso trabajo hecho enteramente a mano.

Para llevar un largometraje a la pantalla grande, cientos de artistas debían elaborar más de 100,000 ilustraciones individuales, organizadas en una cadena de producción de alta precisión.

Imagen Placeholder

Detalles técnicos y artísticos del proceso de animación

El viaje creativo comenzaba con el storyboard, una técnica pionera ideada por la propia compañía donde se fijaban bocetos en paneles de corcho para planear la narrativa.

Posteriormente, se registraban las voces y la música. Con la pista de audio analizada cuadro por cuadro, los animadores principales dibujaban los momentos cumbre de cada acción, mientras que los intermediadores completaban los trazos faltantes en mesas de luz para lograr una fluidez perfecta de 24 fotografías por segundo.

Imagen Placeholder

Las mujeres eran reconocidas por su impecable precisión 

Un pilar fundamental de este proceso residía en el departamento de Tinta y Pintura, conformado casi en su totalidad por mujeres reconocidas por su impecable precisión.

Ellas transferían los bocetos a láminas transparentes de celuloide ( cels) con tinta china y aplicaban el color en el reverso usando tonos formulados en el propio laboratorio químico de Disney para evitar imperfecciones. Mientras tanto, los escenarios de fondo se ilustraban por separado empleando acuarelas o gouache.

La magia alcanzaba su punto cúspide durante la etapa de rodaje gracias a la cámara multiplano, una estructura vertical de más de tres metros de altura.

Al distribuir personajes, elementos frontales y paisajes en distintas capas de vidrio iluminadas individualmente, el estudio logró simular una verdadera sensación de profundidad tridimensional. Un claro ejemplo de esta hazaña técnica fue Blancanieves y los siete enanitos (1937), obra que requirió más de 250,000 dibujos para inmortalizar la era dorada de la animación artesanal.

Te puede interesar: