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Más de 300 plantas de amoniaco operan en el mundo sin representar riesgo para las comunidades: especialista

El proyecto de Topolobampo utilizará tecnología moderna con estrictos controles ambientales.

FOTO: Temática.
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La producción de amoníaco forma parte del desarrollo industrial de las principales economías del mundo y, pese al discurso que han usado para hacer creer que hay riesgo, la experiencia internacional demuestra que este tipo de instalaciones pueden operar de manera segura cuando cumplen con las normas ambientales y de seguridad, afirmó el doctor Eder Lugo Medina, especialista en Nanociencia y Nanotecnología.

Durante una entrevista, el investigador explicó que actualmente existen más de 300 plantas de amoníaco en operación alrededor del mundo, una industria con más de un siglo de historia que abastece a la agricultura, la industria química y, cada vez más, al sector energético.

"La síntesis o producción de amoníaco tiene más de 100 años en el mundo. Actualmente existen más de 300 plantas que producen alrededor de 180 millones de toneladas al año y no representan un riesgo para las comunidades cuando operan bajo los estándares establecidos", señaló.

El especialista indicó que una de las afirmaciones recurrentes de grupos que se oponen al proyecto de la Planta de Tratamiento de Fertilizantes en Topolobampo es que países como Alemania no permiten este tipo de industrias, situación que calificó como incorrecta.

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Explicó que Alemania cuenta con plantas de amoníaco ubicadas incluso cerca de cuerpos de agua para aprovechar el recurso en los procesos industriales, mientras que naciones como China, Estados Unidos, Rusia, India, Indonesia y Trinidad y Tobago mantienen una importante producción de este compuesto.

En el caso de Estados Unidos, con 30 plantas, destacó que el complejo petroquímico más grande del mundo se encuentra en Luisiana, donde un conjunto de seis plantas produce más de cuatro millones de toneladas de amoníaco al año, una capacidad cinco veces superior a la proyectada para la planta de Topolobampo.

"La planta de GPO rondará las 800 mil toneladas anuales, mientras que solamente un complejo en Luisiana produce más de cuatro millones de toneladas cada año. Estamos hablando de una industria ampliamente desarrollada en países industrializados", explicó.

Importancia del Amoníaco en la Agricultura

El doctor Eder Lugo Medina subrayó que alrededor del 80 por ciento del amoníaco que se fabrica en el mundo se destina a la producción de fertilizantes, por lo que consideró que se trata de un insumo estratégico para garantizar la seguridad alimentaria.

Precisó que México consume aproximadamente 1.9 millones de toneladas de amoníaco al año, pero actualmente importa cerca del 70 por ciento de ese volumen desde Estados Unidos, Rusia y Trinidad y Tobago.

A su juicio, fortalecer la producción nacional permitiría reducir esa dependencia, garantizar el abasto y ofrecer mayor estabilidad en los costos para los productores agrícolas.

Recordó que durante el conflicto entre Rusia y Ucrania, el precio del amoníaco alcanzó niveles históricos debido a la escasez y la incertidumbre en los mercados internacionales, afectando directamente los costos de producción del campo mexicano.

Avances Tecnológicos en la Producción de Amoníaco

Respecto a las preocupaciones ambientales, el investigador explicó que la industria del amoníaco ha evolucionado significativamente y actualmente incorpora sistemas para disminuir las emisiones contaminantes.

Señaló que tecnologías como el amoníaco azul, que incorpora captura y almacenamiento de dióxido de carbono, así como el desarrollo del amoníaco verde, elaborado mediante energías renovables, representan la nueva generación de esta industria.

Añadió que la planta de tratamiento de fertilizantes proyectada para Topolobampo contempla sistemas de captura de carbono, monitoreo ambiental y procesos de enfriamiento que deberán cumplir con la normatividad mexicana e internacional.

Finalmente, consideró que el debate debe centrarse en fortalecer la vigilancia ambiental y exigir el cumplimiento de las normas, en lugar de rechazar de manera anticipada proyectos industriales que, dijo, forman parte del desarrollo económico de numerosos países.

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