Agro
INIFAP desarrolla cultivos resistentes a la sequía para enfrentar el nuevo clima de Sinaloa
El Campo Experimental Valle del Fuerte investiga variedades de maíz, trigo, frijol y garbanzo, además de tecnologías para optimizar el uso del agua.

Ante un escenario de sequías más prolongadas, temperaturas cada vez más altas y una disminución de las horas frío durante el invierno, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ha reorientado parte de sus investigaciones para desarrollar cultivos más resistentes a las nuevas condiciones climáticas que enfrenta Sinaloa.
Desde el Campo Experimental Valle del Fuerte, investigadores trabajan en nuevas variedades de maíz, trigo, frijol y garbanzo, así como en tecnologías que permitan producir más con menos agua, una estrategia que busca fortalecer la agricultura sinaloense frente a los efectos del cambio climático.
Investigación en cultivos resistentes
El jefe del Campo Experimental Valle del Fuerte, Froylán Rodríguez Novoa, explicó que la investigación agrícola ya no solo busca incrementar los rendimientos, sino desarrollar materiales genéticos capaces de soportar la sequía, enfermedades y otras condiciones adversas que se han intensificado en los últimos años.
"En primera instancia es darle otra ventana de oportunidad al productor para aumentar el rendimiento, pero también desarrollar materiales resistentes o tolerantes a plagas, enfermedades y, obviamente, a la sequía; cada cultivo tiene sus particularidades", señaló.
Rodríguez Novoa reconoció que el cambio climático ya está modificando el comportamiento de los cultivos en Sinaloa y representa uno de los mayores desafíos para la investigación científica.
Como ejemplo, recordó que durante el invierno pasado se registró una disminución importante de horas frío, condición indispensable para el adecuado desarrollo de algunos cultivos como el trigo.
"El cambio climático nos ha pegado a todos. Productores nos decían que esta temporada prácticamente no hizo frío y el trigo necesita horas frío para poder producir. Ese es un reto que tenemos como investigadores y debemos trabajar junto con los productores para adaptarnos", afirmó.
El investigador advirtió que estos cambios podrían reflejarse en menores rendimientos o en una reducción de la calidad de algunos granos, por lo que resulta indispensable generar variedades con mayor capacidad de adaptación.
Uno de los proyectos que actualmente desarrolla el INIFAP consiste en evaluar el comportamiento del maíz bajo diferentes esquemas de riego para determinar si es posible reducir el consumo de agua sin afectar significativamente la producción.
Las parcelas experimentales analizan cultivos con distintos números de riego de auxilio para identificar cuál ofrece la mejor relación entre rendimiento y ahorro del recurso hídrico.
"Estamos probando tres, cuatro y cinco riego de auxilio para conocer el comportamiento del cultivo y ver si con menos agua se pueden obtener rendimientos muy similares", explicó.
Estrategias de riego en Sinaloa
La estrategia cobra especial relevancia en Sinaloa, donde las presas han enfrentado bajos niveles de almacenamiento en los últimos ciclos agrícolas debido a la sequía.
Además del maíz, el Campo Experimental trabaja en nuevas variedades de trigo resistentes a enfermedades como la roya, una nueva variedad de frijol denominada MUNI, que ha mostrado rendimientos superiores a dos toneladas por hectárea en parcelas experimentales, así como investigaciones para mejorar la calidad del garbanzo destinado a exportación.












