Sinaloa | Norte
¿La planta de Topolobampo afectará la Bahía de Ohuira? Esto dicen los estudios ambientales
Proman GPO afirma que el proyecto operará bajo estrictas medidas de vigilancia ambiental en la Bahía de Ohuira.

Entre el posicionamiento de grupos frente al proyecto de la planta de fertilizantes que se construye en el puerto de Topolobampo, documentos oficiales de carácter ambiental, resolutivos federales y estudios técnicos revisados por autoridades ambientales sostienen que el proyecto fue autorizado bajo criterios que descartan afectaciones significativas a los ecosistemas de la Bahía de Ohuira, siempre y cuando se cumplan las medidas de mitigación, monitoreo y supervisión establecidas por la autoridad.
La planta promovida por Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), empresa integrada por Proman y socios mexicanos, ha sido objeto de evaluaciones ambientales durante varios años.

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De acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y los resolutivos emitidos por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el proyecto fue sometido a estudios especializados sobre calidad del agua, flora, fauna, suelo, hidrología y ecosistemas costeros.
Según documentos que se encuentran disponibles en la página de Proman, la instalación industrial no se encuentra dentro de áreas de manglar ni contempla obras sobre humedales protegidos.
Asimismo, los análisis ambientales que se practicaron previos y durante la construcción concluyeron que las áreas Ramsar cercanas y las rutas de aves migratorias pueden mantenerse bajo condiciones de protección mediante programas permanentes de vigilancia y seguimiento ambiental.
La postura oficial de la empresa Proman GPO coincide con las conclusiones plasmadas en los estudios autorizados por las autoridades federales.

La compañía sostiene que la planta operará bajo estándares internacionales de seguridad industrial y ambiental similares a los utilizados en complejos petroquímicos que funcionan desde hace décadas en países como Trinidad y Tobago, donde mantiene operaciones de fertilizantes y metanol bajo supervisión regulatoria.
Entre las medidas establecidas por Semarnat destacan programas de monitoreo de calidad del agua, supervisión de especies silvestres, protección de flora y fauna, seguimiento de aves migratorias y mecanismos de vigilancia durante las etapas de construcción y operación. La autorización ambiental también contempla reportes periódicos y cumplimiento de condicionantes obligatorias.

Oposición y preocupaciones de la comunidad
Sin embargo, el proyecto continúa enfrentando oposición de algunas organizaciones ambientalistas, sectores indígenas y grupos de pescadores de la Bahía de Ohuira, quienes han solicitado revisiones adicionales sobre los posibles impactos en el sistema lagunar.
Dichos sectores sostienen que debe mantenerse una vigilancia permanente para garantizar la conservación de los recursos naturales y las actividades productivas de la región.
Diálogo entre autoridades y representantes locales
Durante las últimas semanas, representantes indígenas y pesqueros sostuvieron reuniones con autoridades federales encabezadas por la titular de Semarnat, Alicia Bárcena, donde expusieron inquietudes relacionadas con la protección de manglares, la calidad del agua y el futuro de la actividad pesquera.

Como parte de esos encuentros, se planteó la instalación de mesas técnicas para revisar información ambiental y fortalecer los canales de diálogo entre las partes involucradas.
Al momento, las autorizaciones ambientales federales vigentes continúan respaldando la viabilidad del proyecto bajo las condiciones impuestas por la autoridad.
Tanto el Gobierno de Sinaloa como la empresa han reiterado que la planta representa una inversión estratégica para el desarrollo industrial del puerto de Topolobampo y que su operación estará sujeta a supervisión permanente de las instancias regulatorias.
Los documentos oficiales consultados y públicos por las autoridades de Sinaloa y del grupo Proman GPO coinciden en que los impactos identificados durante el proceso de evaluación fueron considerados mitigables y controlables mediante las medidas ambientales exigidas.
Por ello, la posición institucional de las autoridades ambientales y de la empresa sostiene que la planta no generará afectaciones significativas a los manglares, humedales, áreas Ramsar ni a las aves migratorias de la Bahía de Ohuira, siempre que se mantenga el cumplimiento estricto de las condicionantes establecidas.












