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Sinaloa | Norte

«Adultos independientes», la generación sin hijos y con gastos innecesarios

«Soy un adulto independiente, con gustos bien dementes», es el himno de las compras innecesarias

Rita Sánchez
10/02/23

«Adultos independientes», la generación sin hijos y con gastos innecesarios

FOTO: Rita Sánchez.

La generación actual de adultos cada vez piensa menos en formar una familia y se enfoca más en cumplir «caprichos» y metas personales.

Es un hecho tangible que la generación de adultos actuales prioriza cada vez menos las típicas metas tradicionales: casarse, comprar una casa y tener hijos.

Hoy, son cada vez más los adultos que se enfocan en cumplir «caprichos» o «gustitos» que en algún momento de su vida no pudieron realizar.

De ahí que ha surgido la famosa melodía que rápidamente se volvió viral gracias a TikTok: «Soy un adulto independiente… con gustos… bien dementes».

Otras plataformas digitales, como, Instagram y Facebook, también colaboraron a que se haya viralizado este nuevo estilo de vida. 

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Y es que en un mundo ya no solo globalizado, sino digitalizado, donde adultos jóvenes con trabajo estable presumen a través de un «unboxing» o galerías fotográficas esas compras «innecesarias» que por fin pueden costear, genera un fuerte impacto en el prototipo de lo que puede considerarse «vida perfecta» para algunos.

COMPRAS Y EXPOSICIÓN SOCIAL

Pero, más allá de una vaga compra para complacer al «niño interior», este fenómeno acapara enormes mercados, pues las redes sociales se han convertido en un lugar para «presumir» estilos de vida y, por supuesto, logros personales, que poco a poco van dejando de lado los aspectos profesionales, familiares, grupales y corporativos.

Desde ese joven adulto que presume que después de años pudo comprarse su soñado «Ricochet», un carro a control remoto, o el tan deseado «microhornito» que la joven emprendedora por fin obtuvo a través de una compra en internet y hasta los coleccionistas de figuritas de acción de Los Caballeros del Zodiaco, Dragon Ball, Naruto u One Pice, y estos son de los más quisquillosos, pues el coleccionismo implica una gran inversión y un verdadero compromiso.

¿Te sientes identificado? Tal vez eres uno de ellos o tal vez simplemente conoces a alguien así. Y no es que esté mal, simplemente hay que entender que en el mundo actual se han roto los tradicionalismos de antaño.

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EL COSTOSO ESTILO DE VIDA

Si bien, hay objetos que algunos considerarían «caprichos» y que resultan caros para ciertas personas, otros los consideran una inversión por formar parte de su vida y parte de lo que define su personalidad. Sin embargo, suelen justificarse a sí mismos diciendo «tener una familia e hijos también es costoso».

La realidad es que ninguno de los dos estilos es barato: criar hijos, pagar por su sistema de salud, su educación, ropa y todo lo que conlleva su crianza, resulta casi igual de costoso para quienes a lo largo de su vida llevan un estricto estilo de vida en torno a los videojuegos, el anime, el manga, la creación de contenidos e, incluso, hasta la práctica seria de algún deporte semi o profesional.

La diferencia reside simplemente en que las actuales generaciones están teniendo un abanico de opciones de crecimiento y desarrollo mucho más amplia que la que se tenía en pasadas generaciones. 

Hoy en día, la digitalización y viralización de contenidos ha permitido a una persona de Perú, conocer a fondo la cultura japonesa; a un argentino, conocer las costumbres de Noruega; quizás una mujer de Rusia ha encontrado interés en la cultura mexicana. 

Todo ello, combinado con el crecimiento y expansionismo de grandes empresas que han llevado consigo dicha cultura a otros países, han influido en diversificar, adaptar y adoptar los distintos estilos de vida.

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Y sí, tenemos malas noticias: ningún estilo de vida «moderno» es barato.

LA FALSA IDEA DE LA FELICIDAD

A través las redes sociales, la tecnología ha crecido tanto que nos permite conocer los estilos de vida de millones de personas alrededor del mundo y, muchas veces, esto crea una falsa idea de la felicidad.

Los «adultos independientes» de hoy en día, creen que la felicidad se puede tener sin la necesidad de crear una familia o, incluso, casarse. Los adultos de generaciones anteriores creían que la felicidad se podía tener solo casándose con «el amor de tu vida» y formando una pareja. 

Ambos creen que tienen la razón, de acuerdo a su momento histórico y a las condiciones sociales y culturales en las que se desarrollaron.

Según Aristóteles, uno de los filósofos más reconocidos, «Ser feliz significa autorrealizarse, alcanzar las metas propias de un ser humano» y si tus metan han sido formar una familia, pues lo has logrado, eres feliz; de igual manera, si alcanzar tus metas es viajar, vivir en una mansión, comprar un vehículo, una casa o simplemente poder dormir tranquilo y tener motivos para sonreír al despertar, igualmente lo has logrado.

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¿Qué diferencia a los «adultos independientes» de hoy en día con los adultos del pasado? Solamente las prioridades individuales. Pero, ¿es eso una conclusión egoísta? Podría decirse que sí, pero también podría decirse que es una consecuencia de la global-digitalización y la influencia que ha tenido el intercambio cultural y social.

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