Ante la derrota, se crece

La Reforma Eléctrica finalmente no tuvo los votos necesarios para ser aprobada. La oposición, aglutinada ahora en la alianza Va por México, se anotó un triunfo, logró el rechazo a una de las mayores apuestas del presidente Andrés Manuel López Obrador: el incremento del control del Estado en la generación de energía en nuestro país.

Durante semanas enteras se llevaron a cabo foros de discusión, mesas de análisis y un Parlamento abierto con la finalidad de escuchar la pluralidad de voces y opiniones.

En realidad, desde que hace más de seis meses la iniciativa de ley llegó al Congreso, nunca tuvo oportunidad de obtener la mayoría a favor. El Frankestein conformado por el bloque opositor llamado Va por México, cuyo único objetivo en sus propias palabras es el de arrebatar la mayoría a Morena y desgastar los proyectos que llegan directamente desde el Gobierno, lo cantó desde entonces y lo cumplió.

Sin duda alguna, una derrota para el Presidente; sin embargo, habría que valorar si realmente representa un triunfo para la oposición.

De entrada, independientemente si convenía o no a México recuperar el 68 % de la generación de energía eléctrica que hoy está en manos de empresas privadas (gracias a la Reforma del 2013) contra solo el 32 % que controla el Estado, una de las cosas que transparentó la discusión de este domingo pasado en el Congreso de la Unión, es el nivel de discusión y compromiso de nuestros Diputados. Observamos a una Diputada tristemente sinaloense, que sin el menor respeto a los ciudadanos –que bien lo dijo, no votaron por ella porque es pluri, "a gusto"- salió a las puertas del recinto, escoltada por sus cercanos, a burlarse del pueblo que defendía una ley que a su entender merecía ser aprobada; más tarde, en su curul nos mostró su gran capacidad vocal al vitorear cual si estuviera en un mercado el triunfo, olvidando por completo el lugar en el que en ese momento se encontraba. Pudimos escuchar a un líder priista que atacaba, ofendía y amenazaba a quien no acataba su ordenamiento de votar en contra de la iniciativa. Ahí, a la vista de todos, observamos a la esposa de un expresidente beneficiario de la empresa tan altamente cuestionada por corromper lo mismo en Brasil, que en España y por supuesto en México, que sin pudor alguno se negaba a excusarse de participar en dicha votación.

Hoy, al medir la reacción de la gente, esos legisladores denuncian campañas de desprestigio en su contra. No. No hacen falta campañas. Se desnudan solitos a la menor provocación.

Festejaron a lo grande la derrota del Presidente. La debacle de AMLO, dicen. Sin embargo, Polls.mx ese mismo día 17 de abril publicaba la intención de voto en los seis estados donde este 2022 habrá elecciones. Tamaulipas, Hidalgo, Quintana Roo y Oaxaca se ve pintado de guinda. En Durango, el priismo pisa fuerte y a Aguascalientes lo vemos pintado de azul. Hoy, Morning Consult Political Intelligence publica su encuesta de aprobación antes y después de la discusión de la Reforma Eléctrica. Antes del 10 de abril la aprobación de López Obrador rondaba el 65%. Después del 19 de abril, la aprobación sube al 71 %.

Nunca más cierto: Lo que no te mata, te hace más fuerte.


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