No des tu vida por sentado

Es posible que inicies un nuevo año, pero hazte un favor y no des por sentado que vivirás los 365 días que hay en el. Que vamos a morir algún día, todos lo sabemos, pero ¿somos conscientes de lo que esto significa?

Cuando pensamos en la muerte, positiva y dañinamente, nos imaginamos de viejos, vendiéndonos la idea de que la muerte llegará por nosotros cuando estemos cansados y enfermos a los 80 años, pero no es así, para esto tampoco existen edades, las personas mueren todo el tiempo, en el momento menos pensado.

Realmente, este podría ser el último día de nuestras vidas o las últimas horas, nunca se sabe. De hecho, esta mañana despertaste, mientras muchos no lo hicieron, porque las personas mueren cada día, dejando pendientes, la cama sin tender, el café enfriándose sobre la mesa, dejando una llamada o unas palabras sin pronunciar, la gente muere sin siquiera alcanzar a despedirse.

La muerte no nos manda un WhatsApp que dice, "alístate que llego en cinco". Y, aunque suene trágico, esto es lo que hace que el tiempo sea valioso y que cada instante se sienta único, al no saber cuándo será nuestra última despedida o si ya hemos dado ese último abrazo a nuestros seres queridos.

Pero más allá de sentir que debemos estar preparados para la muerte, debemos ver que no estamos listos para la vida, si la vivimos como si tuviéramos el tiempo de sobra en los bolsillos. Una persona consciente de su mortalidad, abre los ojos cada mañana con gratitud y no con pesar, sabe que no hay tiempo para desperdiciar en quejas o auto compadecerse, así que no se permite enfocar toda su existencia en ser miserable.

Entiende que cada minuto que pasa y cada experiencia que vive, son valiosos, que la vida se disfruta pero que a veces el dolor, la tristeza, el adormecimiento y las crisis que vivimos, son necesarios, porque la vida, aunque sea efímera, siempre nos hará crecer.

Alguien consciente de que el tiempo se va para no volver, aprende a fluir, a dejar de discutir con necios, de insistir a tercos y dejar de buscar la comprensión en indiferentes y apáticos. Deja de dar importancia a las palabras y opiniones dichas por otros que no le definen, y a las acciones que decide si le impactan o no.

Deja que las cosas le pasen, en lugar de que le pesen y viaja siempre con un equipaje ligero, libre de cargas y arrepentimientos, porque no podría permitirse estar en lugares y vivir experiencias, que en el fondo no desea, solo por complacer a los demás. Aprende a habitar su cuerpo en paz, lo acepta, lo ama, porque después de todo es lo que permite que tenga contacto en el plano terrenal.

Una persona consciente de que no es eterno, no renuncia a ser dueño de su vida para que otros sean felices, no le quita el sueño si cumple o no las expectativas de los demás, o si les es suficiente. Una persona que sabe que solo tiene garantizada esta breve oportunidad, entiende que no ha nacido para encajar, para ser la mitad de otros, para buscar la aprobación y mucho menos para correr detrás de algo que no sean sus propios sueños.

Cuando entiendes que morirás y no de viejo, sino en cualquier momento, dejas de pedir y te esmeras por dar y compartir; dejas de reprocharte por cosas que no puedes cambiar, entiendes que no hay una fórmula para vivir, ni pasos a seguir. Que el tiempo no transcurre igual para todos, ni las condiciones o el terreno son las mismas, así que dejas de compararte y empiezas a vivir a tu manera.

Entiendes que cuánto tiempo vivas es lo de menos, un minuto auténtico en el que te permites ser humano y conectar con los demás, vale muchísimo más que 100 años de una vida gastada en automático. No te aferras al pasado, ni al futuro, perdonas y no dejas que el miedo te estanque.

No tienes tiempo para juzgar, para odiar, para lidiar con nada que no sea más importante que ser y dejar ser. Cuando eres consciente de tu mortalidad entiendes el milagro de existir, de amanecer, de continuar, de volver a ver, de abrazar, de sentir y de dirigir tus pasos a lo que realmente importa.

Eso deseo para ti, este 2022, que aprendas lo maravilloso que es vivir sabiendo que la muerte llega sin previo aviso ni tiempo de espera, por lo que, debemos vivir al máximo y en excesos, pero de amor, de paz y experiencias gratas, sabiendo que este momento es todo lo que tenemos y lo único que merece la completa atención de nuestros sentidos, el resto es solo fluir.


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