Histrionismo, política e impuesto predial

"El culto a la personalidad es un modo de necedad que se ha dado en todas las épocas, pero que quizá no estuvo nunca tan extendida como hoy". Marguerite Yourcenar

Todo aquél que ha tenido algún acercamiento con la política y aún el ciudadano común, sabe que quienes la practican suelen hacer cualquier cosa para escalar un peldaño en las gradas del Poder, mostrando públicamente una personalidad que no es la que se conoce de su vida cotidiana.

Mentir, exagerar, distorsionar realidades para acomodarlas a sus personales intereses, demandar atención y creerse merecedores de culto, son elementos que algunos personajes de la política van interiorizando hasta creer que se es el único depositario de la verdad y de la razón.

Se trata de una distorsión de la personalidad que puede ser intencional o ajena a la voluntad del sujeto. Cuando es intencional, el político se convierte en un actor del teatro de la política, que interpreta a su personaje exagerando sus reacciones y sentimientos; y en la medida de su ascenso en la escala del Poder, se va convirtiendo en un padecimiento similar al "síndrome de hubris", ese trastorno psiquiátrico que afecta a personas que ejercen el poder en cualquiera de sus formas, porque como afirmaba Goethe, "lo que alimentas dentro de tí es lo que crece".

El cambio de personalidad sin haber accedido al Poder, o al encontrarse en los primeros de sus peldaños, es un padecimiento que se conoce como "trastorno histriónico" que se identifica a partir de diversas conductas, como una excesiva e inestable emotividad, que produce en el sujeto repentinos cambios de ánimo; una necesidad de ser el centro de la atención, que le incomoda si no es así; un comportamiento provocador; una hipersensibilidad al rechazo que le lleva a pensar que todo lo que otros hacen se dirige en su contra; un lenguaje excesivamente subjetivo, impreciso y carente de matices, extremista; dramatización, teatralidad y exageración de las situaciones; exageración de la virilidad (éntrenle a ver cómo nos va).

No está demás decir que este padecimiento no es exclusivo de los políticos, pero cuando de ellos se trata adquiere mayor relevancia porque la afectación que produce alcanza no solo a personas del entorno del sujeto, sino a la comunidad en su conjunto.

Aunque sobran ejemplos de este tipo de personalidades en la política, y usted amigo lector seguramente ya pensó en alguien, debo reconocer que el tema vino a mi mente a partir de la reciente polémica pública en torno al incremento del impuesto predial, que encabezaron el presidente municipal de Culiacán Jesús Estrada Ferreiro y algunos diputados del Congreso local que, más allá del tema en discusión, adquiere relevancia porque deja al descubierto una confrontación interna en las filas de Morena, dado que se enfrentan posiciones de un alcalde surgido de ese partido y de representantes populares que integran al grupo parlamentario de la mayoría morenista.

La actitud descalificativa y provocadora desplegada por Estrada Ferreiro en gira por los medios, mereció una respuesta sensata del coordinador del grupo parlamentario de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, Feliciano Castro, quien expresó que la decisión del Congreso de poner un tope al incremento del impuesto predial no se trata solo de un problema de legalidad, sino de una situación de justicia para la población, igual que el jurista uruguayo Eduardo J. Couture recomendó a sus colegas del mundo en su famoso Decálogo del Abogado: "Si el Derecho se contrapone con la Justicia, inclínate por la Justicia"

Estrada Ferreiro tuvo oportunidad de expresar sus argumentos en la máxima tribuna del Estado, y aunque los planteó, no desaprovechó la oportunidad para quejarse de que por instrucciones del gobernador no habían dejado entrar al Congreso a sus acompañantes; el primer mandatario señaló que la acusación era un exceso, y en lenguaje sinaloense dijo que eran "tonteras". Bien dice el dicho que para que haya pleito debe haber dos partes.

El propio presidente municipal de Culiacán dejó en claro que lo que ha llamado su lucha por mayores recursos para la realización de obras, es en realidad su estrategia de posicionamiento electoral, pues sabedor de que no podrá aspirar a una segunda reelección en su actual cargo, develó su interés por la candidatura al Senado en 2024, al ofrecer a los diputados renunciar a esa candidatura, probable pero incierta, a cambio de que se cumpliera su exigencia.

Desde el punto de vista estrictamente jurídico, tiene razón Estrada Ferreiro cuando afirma que el artículo transitorio que desde hace décadas se incluye en el decreto que aprueba las coloquialmente llamadas "tablas catastrales", y que tiene como efecto poner un tope al incremento del impuesto predial es inconstitucional, pues así lo resolvió la Suprema Corte de Justicia de la Nación ante una controversia impulsada por él mismo en años anteriores; pero políticamente se equivoca al pretender una actualización que en la economía familiar de los que menos tienen, equivaldría a reventar una presa en tiempos de tormenta.

La inflación cercana al 8% que se acumulará al terminar el presente año ya diluyó el eventual beneficio de anteriores aumentos al salario mínimo, y aún del que se prevé para el próximo año; el poder adquisitivo del salario está agudamente deteriorado, y la expectativa de que la inflación ceda no se avizora en la primera mitad del año que está por iniciar. De sumar a los efectos inflacionarios un crecimiento exponencial del impuesto predial, lo que se generará será el incremento en el número de familias en pobreza y pobreza extrema, que estarán en la disyuntiva de pagar el impuesto o darles de comer a sus hijos.

En esas circunstancias, el cálculo político del aún presidente municipal se le revertiría, pues en sus alforjas de campaña al Senado llevaría la responsabilidad que quiere endilgar ahora al Congreso y al gobernador del Estado, con el consabido "yo no fui"; tendrá fama, logrará ser el centro de atención de la ciudadanía sinaloense, pero por las razones equivocadas, porque con su pretensión estaría poniendo primero a los pobres en el filo del desfiladero.

Bien haría Estrada Ferreiro en hacer equipo con su partido y plantear salidas plausibles a lo que evidentemente es también una crisis jurídica de la normatividad en materia de impuesto predial. A propósito ¿Dónde está la dirigencia de su partido?


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