Nos hacemos los fuertes

Para que no noten la tristeza, las cargas y tantos problemas que venimos arrastrando. Es algo que quizás todos hemos hecho alguna vez, con tal de que nadie pregunte, de no vernos débiles y algunos más por vergüenza de mostrar ese lado de sí mismos.

¿Será esto fortaleza emocional?

No derramar una sola lagrima y aparentar que nada nos perturba, no habla de una persona emocionalmente fuerte, sino de alguien que no es capaz de vivir sus propias emociones.

Es esta una de las formas en que nos saboteamos, en que nos atamos los pies al piso y fijamos la mira en el pasado, donde nos seguimos atormentando por lo que fue, por lo que pudo ser y por lo que creemos haber perdido. ¿Quién te dijo que el pasado tenía que ser corregido?

Creemos que los halagos y lo bueno que escuchamos de nosotros, tan solo son de cortesía. Que la opinión de otros nos define, que debemos buscar siempre lo mejor para los demás, estar siempre, darnos a partes y de tanto darnos...

Le tememos a la soledad, porque lo vemos como algo tan malo, tan trágico, cuando de aquí viene la esencia de tantas cosas, de poder apartarnos, desconectarnos del mundo y sentarnos a pensar en todas esas cosas incomodas que nos negamos a reflexionar, pero con las cuales podemos construir una mejor versión de nosotros.

Pero antes de siquiera considerar que hay algo que debemos cambiar, preferimos culpar a las circunstancias de cualquiera que fuese el resultado de nuestra vida y de lo que hoy somos, con tal de no asumir la responsabilidad de nuestras acciones.

Es fácil decir que la vida es dura, que es injusta, que pega y uno no se repone, es fácil fingir que todo está bien y que somos tan fuertes con una sonrisa forzada, por supuesto que es más fácil que enfrentarnos a nosotros mismos. Que perdonarnos por tanto sabotaje, por soltar las riendas de nuestra vida y por negarnos a escuchar lo que sentimos.

Todos tenemos alguna fortaleza emocional que podemos mejorar cada día y con cada experiencia, sea esta buena o mala; una persona emocionalmente fuerte entiende que de todo se puede aprender.

Que cuando algo termina nuevas oportunidades se abren, que es más fuerte quien llora y se levanta, que quien se traga las lágrimas, las palabras, el coraje y todo lo que duele cuando se acumula dentro.

Hoy vengo a decirte, que no necesitas fingir que eres fuerte, necesitas darte cuenta de que en el fondo siempre lo has sido y tienes el poder de tu decisión, los problemas son parte de la vida y para evolucionar en ella, tenemos dos opciones, reflexionar y transformar lo que hay en nosotros y nos impide continuar o quedarnos como estamos hasta que sea el dolor quien nos cambie, y ahí sí, quién sabe si para bien o para mal.

Así que, mejor aprende a renunciar y soltar todo lo que deba irse, a liberarte de las cargas; que no puedes abrazar tu vida mientras tus manos con dolor se aferren a el pasado, suelta... Perdónate y deja de lamentarte, recuerda que eres fuerte, pero también humano, permítete sentir, permítete vivir, cada emoción, aunque desagrade, son tus emociones.

Es hora de que seamos auténticos y nos permitamos ser felices, porque un día más, una vez más, lo merecemos.

FB: Aracely Ceballos (Chely)

TW: @Chely_Ceballos


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