¿Qué dirán de mí?

Es una de las preguntas más limitantes que podemos hacernos y uno de los miedos más arraigados a las personas. El temor a ser juzgados por los demás es asfixiante, incapacitante y esclavista, no nos permite volar, crecer, a veces ni siquiera respirar.

Este temor parte de una posición en la que le damos mayor peso y valor a las palabras de las demás personas, viene de la búsqueda continua de aceptación, el temor del rechazo social y el miedo a hacer el ridículo.

Es por ello que limitamos nuestras acciones a lo que las personas aceptan, promueven o miran a bien que hagamos, aunque esto se contraponga a nuestros verdaderos deseos o necesidades. Permitir que las críticas de las demás nos afecten y tengan influencia en nuestras vidas, es darles un privilegio sobre nosotros.

Vivir temiendo a ser juzgados, es sin duda vivir para los demás y eso siempre te distraerá de encontrar tu propósito en la vida, de escuchar tu voz interna y de mostrarte tal y como eres.

Es posible que más de la mitad de nuestras decisiones no se basen en lo que queremos vivir, sino en lo que dirán los demás de nosotros, así se elige el guardarropa, el corte de cabello, la profesión y el estilo de vida, que pretendemos portar como autentico. Pero, ser auténticos tiene más que ver con correr el riesgo de: ser, opinar, apasionarse, elegir y vivir por uno mismo, de acuerdo a nuestra conciencia y principios.

Implica dejar atrás esa dualidad existencial en la que una parte de nosotros vive para complacer y ser lo que los demás quieren que sea, mientras encierra nuestro lado real, convirtiendo nuestra existencia en una cárcel, que nos mantiene prisioneros.

Cuando estamos seguros de quienes somos y tenemos la capacidad de ir más allá de las críticas para vivir lo que queremos, la pregunta que nos hacemos ya no es ¿Qué dirán de mí? Sino ¿Por qué no había hecho esto antes?

Pensar diferente, tomar una dirección distinta, decir que no, atreverse, envejecer, equivocarse, caerse más de una vez y ser feliz a tu manera, no es algo que debería darte miedo.

Porque no somos eternos, ¿cuántos años más crees que te quedan para seguir complaciendo a los demás? para seguir abandonando lo que eres porque no se parece a lo que son otros o para seguir viviendo una vida que no te corresponde.

Porque ahí no es, si traicionas tu esencia para satisfacer a otros, si haces a un lado tus prioridades por las de otros, si dejas de construirte a ti mismo para ser el espejo de los demás, ahí no es, no estás donde deberías estar.

Así que, hazte un favor sin miedo, ve y encuéntrate, saca de esa prisión: lo que en verdad eres, lo que de verdad quieres y todo lo que tienes para dar, abraza este conjunto de ti y ámalo, porque no venimos a vivir la vida que los demás quieren y no tienes garantizada otra oportunidad para ser feliz.

Sin importar el qué dirán o cuantos dedos se unan para señalarte, recuerda que tu felicidad no es negociable.

FB: Aracely Ceballos (Chely)

TW: @Chely_Ceballos


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