Legislatura LXIV. H. Congreso del Estado de Sinaloa (primera parte)

Hay una nueva realidad en el Congreso de Sinaloa. La Legislatura recién instalada, la LXIV, ¿Será un contrapeso del gobierno? Ya no digamos contrapeso ¿Será un equilibrio que esté a la altura del nivel de la exigencia ciudadana en tiempos complejos, respecto de las acciones y propósitos del próximo Ejecutivo Estatal?

¿Impulsará el Congreso una agenda propia, viable, cuyo vigor se alinee con los asuntos relevantes de Sinaloa? a saber: campo, pesca, inseguridad, salud, servicios, educación, cultura, apoyo a sectores económicos, empleo, desaparecidos, desplazados, problemas de género en sus diferentes modalidades, entre otros.

¿Cuál es la agenda legislativa de cada fuerza política en el Congreso de Estado?

Falta conocer la mayor parte de sus agendas. Hay pronunciamientos temas generales. Escasean las plataformas legislativas.

Pareciera que, la mayor parte se atienen a la inercia, en espera de que lleguen los asuntos de inevitable trámite para su revisión.

Voy por partes, refiriendo lo que se localiza a primera vista:

El Partido Sinaloense cuenta con una agenda permanente y la vuelca en el Congreso. Es una organización política bien estructurada que engrosa  propuestas distintas convertidas en iniciativas de ley. Mantiene una dinámica que lo inscribe siempre en las deliberaciones públicas. Exhibe una propuesta individual articulada. Refieren cientos de iniciativas no dictaminadas en los trienios anteriores, congeladas; sin embargo en tanto no haya una obligación legal de darles curso la nueva legislatura no las atenderá. Faltaría darle mayor visibilidad a su agenda en este inicio de la Cámara local.

Morena asoma opiniones amplias, que no escapan de ser generales, sin una propuesta concreta, deberían precisarlas. Hacen mención de los temas relevantes sobre Sinaloa y de aquellos de magnitud nacional que impactan necesariamente a la entidad. Tal postura se entiende, en parte, por la proximidad del relevo gubernamental. Se acerca la fecha en que el Gobernador Rubén Rocha, asuma formalmente el cargo y acompañe el inicio del mandato con algunas acciones específicas. Será interesante observar cuáles serán las medidas al emprender su gestión. Pero esa es actividad del Poder Ejecutivo, quien en noviembre atraerá los reflectores de la vida pública. El grupo legislativo de Morena no debe esperar lo que haga el Gobierno. El hecho de que están en el poder, de que son mayoría en el Congreso, debe motivar una proposición y un desempeño independiente.

Del PRI no se tiene conocimiento de una agenda legislativa, ni cuáles serán los ejes temáticos a los que pretenden dar curso. El PRI es depositario de un extenso caudal formativo e ideológico; es el gran edificador del México institucional, con décadas de vocación de poder. El Pri con todas sus insuficiencias y desviaciones, con cerca de un siglo en la construcción nacional y estatal como legado, no parece decirle mucho a quienes carecen de formación política y compromiso social. La evolución política confirma lo dañino que es entregarse a los gobernantes, y más grave todavía, cuando la sumisión es a gobernantes que ni siquiera tienen filiación y olvidaron cómo llegaron. Es menester la inteligencia en la propuesta y en el debate, preservar la memoria histórica y mantener el decoro institucional. Un grupo parlamentario opositor, digno, sin anticiparse a una entrega oficiosa al gobierno que pronto iniciará. Está a prueba el papel que tendrá como expresión minoritaria en la cámara local, en medio de la crisis política y de credibilidad de gravedad incalculable del partido.

Acción Nacional tiene el grupo con menos integrantes, son dos, tienen experiencia y pueden aportar. Como partido tienen en su haber tradición política y legislativa que formó cuadros adoctrinados comprometidos con su ideario.

Sin formar grupo en el Congreso, hay otros legisladoras, una de movimiento ciudadano y otra del trabajo. Pueden destacar si participan y aprovechan su carácter individual.

Sobran razones por las que las fuerzas políticas exhiban con apertura una agenda legislativa propia, viable, con un diseño atractivo sobre la diversidad de asuntos de su competencia.

Será muy importante revisar cuáles son las coincidencias de los distintos grupos parlamentarios, pero también identificar los puntos álgidos que dificulten consensos. La visión en algunos temas podrían ser distantes pero están condenados a entenderse y sacar adelante una agenda común.

El conjunto de propuestas de una agenda convergente es la carta de presentación del Congreso mismo.

¿Qué prevén revisar? ¿Cuáles son los ejes rectores? Las posibles respuestas nos llevan hacia el mapa de ruta legislativa de cada grupo. Es también una posición en la brújula hacia donde se dirige el instituto político al que pertenecen.

Continuará...


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