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En Colombia, “la reconciliación no se ha dado”: Carlos Emilio Ibarra Montero

El investigador de la UAS señaló que la situación en ese país debe a la estratificación social que impera desde hace años.

Luz Noticias
13/05/21

FOTOS: Danira Rodríguez.
FOTOS: Danira Rodríguez.

Los Mochis, Sin.- En Colombia, el pasado de 28 de abril iniciaron las manifestaciones sociales integradas por grupos de estudiantes, académicos, obreros, artistas, indígenas, vendedores informales, en contra de la propuesta de la reforma tributaria que el Ejecutivo, representado por Iván Duque, buscaba imponer sin pasar por el Legislativo. 

Durante las primeras marchas se presentaron presuntos actos de abuso policial, los cuales fueron documentados por los propios ciudadanos a través de videos y fotografías que fueron subidos, incluso, en tiempo real a las redes sociales.

La implementación de la fuerza policial y militar para debilitar las marchas, provocaron mayor inconformidad y la inclusión de otros grupos sociales a las movilizaciones que, hasta el momento, estos choques Estado-Sociedad, ha dejado como saldo –oficial- 42 muertos: 41 civiles y 1 policía. 

Para el docente e investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa de la Facultad de Derecho y Ciencia Política, Carlos Emilio Ibarra Montero, quien durante el 2013 y años posteriores estuvo realizando trabajos sociopolíticos en Colombia,  el actual escenario es el resultado de que, “el tratado por la paz”, jamás se concretó. 

“En Colombia hay algo muy interesante, ha sido un país que ha dicho que ha firmado un tratado por la paz en los diálogos en La Habana, pero en realidad esta reconciliación no se ha dado, porque las políticas públicas no son políticas públicas, como tal. Más bien, son acciones de gobierno arbitrarias y esto genera desigualdad, y tú sabes que en regiones como la nuestra, la latinoamericana, donde hay desigualdad, es imposible hablar de una reparación del daño, es imposible hablar de una reconciliación”, explicó el doctor en Ciencia Política de la UAS.


Ibarra Montero argumentó que en los estudios realizados en ese país, se determinó que es una sociedad muy estratificada, donde el valor de las vidas humanas, para el Estado, varía de acuerdo a la condición social del individuo.

Y, actualmente, con el antecedente de la reforma tributaria y los decesos durante las manifestaciones, el ciudadano común construye una sola idea: “para Colombia, solamente importan las vidas de la élite empresarial”. 

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El investigador de la UAS considera que, a pesar de los choques entre los grupos sociales y los aparatos de represión del Estado, se llegará a un acuerdo, pues, Colombia, tiene experiencia –de acuerdo a su propia historia- para limar asperezas y revueltas sociales.

Además, añadió que México y Colombia guardan muchas similitudes sociales (guerrillas, narcotráfico, movimientos estudiantiles y obreros, etcétera), por lo que, el fenómeno que se presenta en este país, debe servir como ejemplo de lo que podría gestarse aquí.

“Que no nos sorprenda a nosotros que, en algún momento, si se llega a suscitar una manifestación en el país, el Presidente haga uso de la fuerza del Estado, de esa fuerza represora, de esos aparatos: Guardia Nacional, policías estatales o municipales, en fin, para reprimir este tipo de movimientos”, indicó.


Carlos Emilio Ibarra Montero aclaró que la diferencia con la situación en Colombia es la siguiente: aquí, –en México-, la aprobación de las últimas reformas se ha realizado a través del Poder Legislativo (Congreso de la Unión), el cual, en teoría, representa a los gobernados y sus intereses y, por lo tanto, esto legitima la implementación del aparato represivo del Estado en caso de algunas posibles posturas contrarias.

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