Elecciones: preguntas, dudas y respuestas

Me increpa un camarada, durante una plática sobre el tema de moda que en estos momentos prevalece en Sinaloa: la política. "Oye, amigo, tú que le haces al análisis político, me gustaría que me dieras tu opinión, respecto a una duda que traigo a cuestas", me dijo.

¿Cuál es la duda que te asalta?, quise saber.

"Más que una duda, son varias preguntas que me gustaría me respondieras desde tu condición de observador, comentarista, columnista o analista político", responde el interlocutor.

Tras recibir mi anuencia para exponer las dichosas dudas o interrogantes que lo aquejan, el camarada aquel, se explaya por los senderos de su inquietud política. Y me suelta entonces, no una, sino dos sendas preguntas:

1.- ¿Qué tanto influirán los resultados, positivos o negativos, de los gobiernos en turno para direccionar el voto ciudadano hacia las elecciones del próximo 6 de junio de este año 2021?

2.- ¿Qué efecto tendrá mayor impacto para influir en el voto electoral?; ¿Será el partido político postulante o el perfil social del candidato o candidata?

Que chingonas tus preguntas, cabrón, fue mi respuesta casi inmediata. Y, acto seguido, le presento mi humilde exposición: sería imposible, le dije, negar la enorme influencia que la imagen del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, habrá de generar en la voluntad del voto popular.

¿Crees entonces que en las elecciones de éste año habremos de observar una réplica del tsunami del 2018?, interrumpe mi amigo, en nueva interrogante.

"No la chingues, espeté, para agregar enseguida que: aunque es innegable que la influencia del gobierno de AMLO seguirá arrastrando miles de votos a favor de MORENA, creo que en esta ocasión las cosas no resultarán tan abrumadoras a favor de las candidaturas de la hoy llamada cuarta transformación".

La razón de pensar de esa manera, es el evidente desgaste que la figura presidencial registra en los poco más de dos años de su  ejercicio de gobierno.

Necesario es aceptar, que AMLO como todo gobernante, ha tenido aciertos, pero también errores, y eso, quiérase o no, es desgaste político para la imagen popular de su gobierno. Pero creo, también, que la oposición no debería tampoco levantar las banderas del triunfo, por el hecho de que el nombre de AMLO no aparecerá en las boletas electorales de este año.

Sería un grave error pensar de esa manera: y es que López Obrador, en efecto, no aparecerá en calidad de candidato, pero sí lo hará como Presidente de México, y ello es mucho decir.

Y es que sería una inocentada creer en el pacto por la democracia firmado recientemente por el propio presidente y los 15 gobernadores de los estados en los que éste 2021 habrá elecciones constitucionales, y cuyo compromiso consiste en sacar las manos de sus gobiernos del proceso electoral.

Ahora bien, si analizamos el panorama político en el contexto de nuestro estado de Sinaloa, diríamos que, aunque el gobernador Quirino Ordaz Coppel aparece con buena aceptación en las encuestas que evalúan su trabajo, cierto es también que esa situación no necesariamente tendría que influir en materia de votos a favor del candidato de la alianza PRI-PAN-PRD.

¿Por qué?: por la razón de que en Sinaloa ha permeado la creencia de que la élite del grupo político que rodea al gobernador ha dejado mucho que desear en materia de apoyo político efectivo en favor del candidato priista Mario Zamora Gastélum.

Incluso, no faltan los que, aunque especulan en el sentido de que la fuerza del "quirinismo", "vizcarrismo" y "aguilarismo", no están entregando su total voluntad y pasión en favor del candidato de la alianza PRIAN-PRD, Mario Zamora.

No son pocos, entonces, los que piensan que la amistad, o por lo menos la empatía que se ha observado entre el presidente AMLO y el Gobernador de Sinaloa ventila de alguna manera un acuerdo secreto para de manera discreta permitir que las cosas fluyan en favor de la candidatura del candidato morenista Rubén Rocha Moya.

No se puede entender de otra manera, luego de observar la forma en que al momento de designar sus candidaturas, el PRI fue convertido en un verdadero tianguis político, en cuyo escenario los mejores cuadros fueron ignorados, originando casi intencionalmente fugas de importantes figuras tricolores hacia otros partidos. Los ejemplos sobran.

Ello se pudo observar incluso en los municipios, como es el caso, por citar sólo alguno, de Salvador Alvarado, donde la Presidenta Municipal, Pier Angely Camacho, se convirtió en la revelación política al tomar la estafeta que dejó su fallecido esposo Carlo Mario Ortiz y desempeñar un exitoso trabajo al frente del ayuntamiento, sin que ese cuadro político altamente rentable fuera aprovechado.

Y es que Pier Angely, sin duda, se habría convertido en una competidora con altas posibilidades de éxito en las elecciones venideras; sin embargo, quienes desde las cúpulas manejan al PRI, prefirieron enviar a Liliana Cárdenas, casi en calidad de regalo para el candidato de MORENA, Armando "El Iguano" Camacho.

Insisto, lo de Guamúchil es sólo un ejemplo de lo que ocurre en el resto de los municipios... Un ejemplo que nos dibuja con algo de claridad lo que habrá de ocurrir el próximo domingo 6 de junio.

Finalmente, y como colofón, entregaría mi última respuesta al amigo que cité al inicio de esta columna, para decirle que el ejemplo de la alcaldesa de Salvador Alvarado, Pier Angely Camacho, responde con claridad a su interrogante, respecto a la influencia que tendrán los perfiles de las figuras políticas, frente a la relevancia de los partidos que los postularon como sus candidatos.

Es decir, que en las elecciones de enfrente, la imagen pública de los candidatos, será un factor de mucho peso, no sólo en la orientación y destino del voto ciudadano, sino también en la presencia de los electores frente a las urnas.

El desencanto por el manoseo, pactos políticos, alanzas y traiciones, y forma descarada en que los partidos entregaron candidaturas pudiera también hacerse presente el 6 de junio.

Y es que muchos cuadros, y esto en todos los partidos, fueron ignorados -Increíble- para evitarles ganar, y otros ungidos para –también inconcebible- mandarlos a perder... Claro, es mi punto de vista. Y puedo o no puedo estar equivocado.


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