El ánimo de Juan Alfonso Mejía

Poco a poco se van despejando las dudas en materia de candidatos y partidos políticos para el proceso electoral que concluye el próximo mes de junio.

En primer lugar, los candidatos a la gubernatura, después, las diputaciones federales y locales, las presidencias municipales y las regidurías.

Desde el año pasado, las inquietudes llegaron a las mentes de los interesados en competir. Los del partido oficial en Sinaloa mantienen su disciplina y esperan el guiño de ojo del gobernador; los miembros y simpatizantes del partido en el poder (MORENA) esperan el llamado de su líder o la manifestación de su tribu.

Los poquiteros buscan el ruido mediático para atraer la atención del electorado y los independientes siguen creyendo en los fenómenos de Nuevo León y Jalisco.

Los partidos locales esperan acomodarse y sorprender con su trabajo previo, en fin, son días de ansiedad y desespero, días que habrán de marcar la suerte política de muchos y las frustraciones de otros.

Mucho se habla y se dice de los posibles candidatos o candidatas del gobernador Quirino, lo cierto es que el estado de ánimo del titular de la SEPyC, Juan Alfonso Mejía López, está por las nubes, se le mira sonriente, con ánimo, emocionado y listo para la señal del "coach".

Uno de sus asesores lo mantiene bien informado sobre las tendencias y opiniones de los sinaloenses, las encuestas y los comentarios de café; otro le informa sobre la política interna del PRI y del gobierno estatal.

Juan Alfonso es un hombre bien informado, bien conectado con las instituciones y sus representantes en la Ciudad de México, con muchos amigos de todos los partidos políticos, con actores importantes de los gobiernos panistas y priistas, y hoy con los morenistas... Sin embargo, necesita tomar sus decisiones a tiempo ya que las ofertas le empiezan a llover.

El compromiso del titular de la SEPyC es con el gobernador y eso es una espada de doble filo: por un lado, la lealtad al amigo y, por otro lado, las oportunidades perdidas. En fin, en esta vida todo tiene un precio y eso lo sabe muy bien Juan Alfonso Mejía. Mientras tanto, la sonrisa del mazatleco algo esconde y su estado de ánimo algo anuncia.


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