¿Inconsciencia o falta de amor?

Se habla mucho sobre la falta de conciencia de las personas cuya actitud es insistente en correr riesgos y, durante estos meses, les hemos reclamado abiertamente que les importe tan poquito el bienestar de los demás.

Los tachamos de egoístas e irresponsables, hablando de la falta de valores de esta sociedad tan indiferente, pero ¿y si esto va más allá de la falta de empatía? La mayoría de las personas no cuidan de sí mismas, porque no se aman lo suficiente como para apreciar su propia vida.

El Covid-19 no es la única enfermedad que causa estragos, llevamos siglos enfermos de lo mismo, nuestros malos hábitos: que nos ocasionan obesidad, diabetes, problemas en el corazón, cáncer, desestabilidad emocional y adicciones.

Enfermedades de las que no podemos buscar tantos culpables, que no podemos decir que han sido inventadas, que morimos de ellas porque el sistema de salud no se da abasto o que la tasa de mortalidad aumenta por total culpa de un mal gobierno.

¿Acaso no somos dueños de nuestro propio cuerpo? Porque si por años lo maltratamos y descuidamos, no podemos esperar que el día en que surja una crisis, un médico cure todo de tajo.

Y es que realmente no importa quien seas, ni como has vivido o la etapa en la que te encuentras, tu primera misión es mantenerte a ti mismo, cuidar de ti. El autocuidado es el mejor método para la prevención de enfermedades y para aumentar nuestra calidad de vida.

Tenemos un paradigma que urge cambiar como mexicanos, y es el estar en constante dependencia de algo, porque muchas veces actuamos y decidimos en función de lo que otros dicen o necesitan, delegando las decisiones más importantes a los demás o incluso a la suerte, sin prestar atención en las cosas con las que alimentamos nuestro cuerpo y nuestra mente, la calidad de nuestras horas de sueño, los pensamientos que nos invaden y los sentimientos que nos embargan. Descuidamos el envase y el contenido.

Necesitamos querernos más, escucha a tu cuerpo, ¿qué es lo que necesita? ¿cómo se siente?

Es mejor tener salud que arriesgarte para quedar bien, es mejor atender tus emociones que tratar de estar siempre para todos y es mejor tener calidad que cantidad, aplica con el tiempo, las amistades, nuestras metas y muchas cosas más.

Pensar en ti y ponerte como prioridad no es un acto egoísta, sino solidario, porque nosotros somos la única parte en el universo sobre la que tenemos total poder y libertad para poder cambiar, necesitamos esos pequeños cambios, en suma, porque si tú estas bien, significa que estás en una posición desde la que puedes ayudar a alguien que lo necesite. Pero, para llegar a este punto, debemos amarnos, valorar y agradecer nuestra vida, lo suficiente para cuidar de uno mismo siempre.

Muchos decimos amarnos y respetarnos, pero atesora lo siguiente: Si alguien tiene en sus manos el poder de evitarte un mal o un sufrimiento y no lo evita, entonces no te ama.

Contigo no es la excepción, si tienes absoluta facultad de evitar enfermar tu cuerpo, de caer malos hábitos y evitar ponerte en situaciones dañinas para tu salud emocional o fisica, pero no lo impides, entonces no te amas, es así de sencillo.

FB: Aracely Ceballos (Chely)

TW: @Chely_Ceballos


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