No te mientas más

Uno de nuestros defectos más autodestructivos, es la mentira. Que por increíble que parezca, es una práctica de lo más común entre nosotros, porque siempre habrá realidades que nos cueste aceptar mucho más que otras. Es ahí, entre la cobardía, el miedo y la falta de voluntad, que encuentran un espacio donde florecer la mentira y el engaño.

Mentirnos nos hace quedarnos encerrados en lugares, relaciones y rutinas, de las que en el fondo desearíamos escapar. Mientras que engañarnos nos da los pretextos más increíbles e indiscutibles que podemos ponernos para no avanzar, no cambiar y no hacer lo que nos corresponde.

Sé que sabes muy bien de lo que estoy hablando, porque más de una vez te has convencido con verdades a medias o mentiras completas para ocultar una realidad que no te convendría aceptar.

Por ejemplo: A veces afirmamos que hemos superado ciertas situaciones con tal de no afrontarlas; buscamos un culpable a cada desastre que nos sucede con tal de no admitir que nos equivocamos; o ponemos un pretexto tras otro para no cumplir una responsabilidad o acuerdo, en lugar de ver que si fallamos fue por falta de voluntad para hacer las cosas.

Incluso, nos inventamos mentiras para luego vivir en ellas, como cuando se quiere convencer a los demás de que nuestra vida está resuelta, equilibrada, que somos felices y nos sentimos bien, cuando vivimos todo lo contrario.

Nos protegemos con mentiras, sin valorar las consecuencias reales que esto nos acarrea, porque el primer paso para resolver muchas situaciones, es aceptar que existen. No podemos solucionar un problema que hemos decidido ignorar y no podemos cambiar si creemos que estamos perfectos tal cual somos y vivimos.

Mucho menos podemos ver la capacidad que tenemos de decidir sobre nuestra vida, si seguimos creyendo que son los demás quienes determinan quienes somos y que vivimos, es decir, si seguimos culpando al mundo entero de nuestras tragedias, malos hábitos y malas decisiones.

Pero estamos a tiempo, de convocar a una reunión urgente con nosotros mismos, para sostener un dialogo interno honesto, directo y sin verdades a medias. En el que evaluemos lo que nos gusta y lo que no, lo que es nuestra responsabilidad y todo lo que podemos cambiar en cuestión de voluntad y decisión.

Haz un alto y mira bien donde estas parado ¿Te gusta tu situación actual? ¿Eres y haces lo que un día te propusiste?

En estos momentos, en que alrededor se vive crisis, son muchas las personas, que dejándose llevar por los fuertes cambios que surgen en el exterior han soltado las riendas de su vida. Y necesitamos tomar control al menos de nosotros mismos, replantearnos la rutina, mejorar nuestros hábitos y reinventarnos, por supuesto que se puede.

Que aquí ya no es cuestión de ganas, que a veces con querer no basta, por lo que es una cuestión de voluntad y resiliencia.

Así que, si has detectado que tu vida necesita un nuevo hábito o que debes hacer algo para lograr tus metas, hazlo, aún cuando menos ganas tengas, porque es justo cuando más lo necesitas, cuando debes demostrarte que no serás tú quien ponga las barreras.

Muchas personas logran crecer en momentos de adversidad y se convierten en una mejor versión de sí mismas, pero son las mismas personas, que siendo honestas consigo mismas, aceptan que su vida necesita un cambio y un esfuerzo extra.

No te mientas más, ¿no puedes o no quieres cambiar?

FB: Aracely Ceballos (Chely)

TW: @Chely_Ceballos


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