El año de la incertidumbre

Posiblemente el sentimiento en el que mejor podemos identificarnos todos, es la incertidumbre que hemos vivido cada día de este 2020. Inseguridad económica, falta de certeza, no saber hacia dónde vamos, cuanto tiempo seguiremos así o que tan distinto será el mundo que conocemos cuando esto acabe (si es que acaba).

Todo está cambiando: las costumbres, la forma de vivir nuestras tradiciones, los planes, las prioridades y la mayoría no sabemos ni como sentirnos o reaccionar al respecto. Porque hoy sobran más dudas que respuestas.

En especial, que estamos viviendo una encrucijada, en la que podemos tomar la decisión de cambiar todo lo que nos ha corrompido o seguir esta competencia para sobrevivir, la cual desde el inicio quedó en evidencia, con el acaparamiento de artículos básicos por las compras de pánico.

Deseamos tener esperanza, pero es algo difícil cuando ni siquiera sabemos qué podemos esperar de la situación que estamos viviendo; ahora que medio mundo está de luto, que los pobres son más pobres y el hambre es más desgraciada.

Pero, así como estas realidades, hay otras que debemos asumir, como lo es el hecho de que en este tiempo de incertidumbre que nos ciega de poder vislumbrar nuestro futuro, lo que en realidad sucede es que ha venido a quitarnos una gran venda de los ojos respecto a nuestro pasado y presente.

Resulta, que no estábamos haciendo las cosas del todo bien, que ya empezábamos a sentirnos dioses y dueños del mundo con la facultad de tomar otras vidas a nuestro paso. Al parecer la pobreza y la desigualdad, son un monstruo más gigantesco del que habíamos pintado, lo dejó ver el tener conseguir un simple cubre bocas o acceder a la nueva modalidad de educación.

Por eso, es que me atrevería a llamarle al 2020 el año del desengaño, porque parte a parte van cayendo las verdades que no queríamos aceptar, respecto a nuestra forma de relacionarnos con los demás, nuestra apatía, nuestra ignorancia y las decisiones inconscientes que tomamos día con día.

Al final, estábamos viviendo con nuestras prioridades mal establecidas, dejando a la familia, la salud fisica y mental para el final de la lista, algo que hoy queda comprobado, es de vital importancia, para poder sobrellevar cualquier situación de incertidumbre y para poder adaptarnos mejor a los cambios.

Porque eso, es lo que nos resta por hacer, ahora que nada es como pensábamos que era y pocas cosas podrán volver a ser como alguna vez fueron, debemos adaptarnos, sacar la fortaleza y el lado humano, la empatía y la resiliencia.

Se viene una nueva era, quizás con cambios más grandes que los que por años hemos leído en los libros de historia, y si algo debemos entender, es que los cambios llegan y ya. No avisan, no tocan la puerta esperando que decidamos abrir, solo pasan y quien permanece, es quien aprende a vivir con ellos.

Siempre parecen injustos, dolorosos, un trago amargo no merecido, pero quizás, algun día seamos capaces de comprender, porque y para que pasó, todo lo que hoy estamos viviendo o tratando de sobrellevar.

En este año de incertidumbre, nuestra única certeza es la tendencia al cambio, así que, saca fortaleza, saca consciencia, aprendizaje y toma la mano de tu hermano, que solos e indiferentes, somos más fáciles de corromper, es momento de estar unidos.

FB: Aracely Ceballos (Chely) 

TW: @Chely_Ceballos


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