Carlo Mario... Llamada preventiva

La dolorosa ausencia de Carlo Mario se siente, se percibe y se respira por todos los rincones de Salvador Alvarado, el municipio que supo gobernar con la pasión y sabiduría de quienes quieren dejar una huella positiva en el ejercicio del poder público.

Carlo Mario descansa en paz en otro espacio sideral, sabedor y satisfecho de haber cumplido con la tarea para la que fue llamado a nuestro mundo, como fue amar y servir a sus semejantes.

Sin duda, su legado político y social quedó tatuado en la mente y corazón de los alvaradenses, lo que le permitirá una perpetua presencia en el terreno que lo vio nacer y crecer.

El pueblo le llora al amigo, al camarada, al compañero... Le llora a su Presidente, como nunca antes se le había llorado a político alguno en esta tierra nuestra.

Es cariño, afecto, reconocimiento y amor para un hombre que supo responder a la confianza que la ciudadanía depositó en sus manos.

Guamúchil, su pueblo querido, está de luto. Un luto y sentimiento de pesar verdadero, que se resiste a aceptar la realidad. Si, la triste realidad de la partida espiritual hacia el espacio sideral de su querido Presidente municipal.

De manera personal, me quedo con una gran satisfacción por haber expresado hace algunas semanas en este mismo espacio periodístico, mi convencimiento absoluto de que Carlo Mario era el mejor presidente municipal en funciones de entre los 18 que conforman el Estado de Sinaloa.

Me siento satisfecho por haber dedicado ese humilde reconocimiento periodístico en vida para un hombre a quien reconocí la grandeza de su obra.

Aún recuerdo sus palabras al teléfono para agradecer mi gesto... "Gracias, Carnal", fue su corta expresión. 

"Sólo escribí lo que creo y he visto en Guamúchil, amigo y, de verdad, te felicito por todo lo que estás haciendo", le respondí.

Me invitó a Guamúchil para recorrer juntos y observar todas las obras y acciones de su gobierno, pero no pudimos concretar el encuentro.

Y apenas el pasado 14 de septiembre, Carlo Mario me invitó a tomar un café aquí en la Ciudad de Culiacán...

"Carnal, mañana voy a Culiacán, ya salí del Covid y me siento muy bien, y quería ver si nos vemos para comer y platicar un rato".

"Claro, mi presidente, me llamas cuando te desocupes de tus compromisos", respondí.

Pero Carlo Mario no me llamó. Me quedé como novia de rancho, con mi tradicional pantalón de mezclilla, camiseta y tenis, esperando inútilmente el timbrazo de teléfono.

Al siguiente día, platicamos vía celular. Y, en verdad, su disculpa me conmovió y me hizo valorarlo más como persona y como amigo.

"Carnal, no te llamé porque yo se que te has cuidado mucho del contagio y la verdad yo no me he sentido del todo bien, y preferí no ir para cuidarte"... Sin comentarios, pensé para mis adentros.

A Carlo Mario ya no lo volví a ver personalmente, aunque en mi celular guardo algunos mensajes de texto que intercambiamos vía Wattsap respecto a su salud, previo a su partida.

Respecto a mi columna donde ponderé el gran desempeño de Carlo Mario al frente de la Presidencia Municipal, debo decir que recibí varios comentarios de personas que coincidían con mi punto de vista.

Pero hay que decirlo, los hubo también, aunque en mínima escala, que no coincidieron con mi escrito. A ellos, sólo me concreté a decirles,  que se dieran una vuelta por la ciudad de Guamúchil para que constataran de manera personal la nueva imagen progresista, bella, dinámica y económicamente activa que hoy nos ofrece nuestra querida ciudad de Guamúchil.

Carlo Mario se fue. Partió al llamado de su Dios todopoderoso dejando acéfalo el lugar que tan dignamente ocupó en la oficina principal de Palacio municipal.

Y hoy, porque la vida debe continuar su curso de manera inexorable, se tendrá que buscar al hombre o mujer que deba asumir el reto de continuar con su gran tarea en beneficio del municipio de Salvador Alvarado.

Sin duda alguna que el paquete político que Carlo Mario deja como herencia a quien ocupe su lugar será de grandes dimensiones. 

Y ni pensar siquiera, en que el sucesor pueda superar el trabajo realizado por el Presidente municipal ausente. Ello la verdad, sería mucho pedir; sin embargo, creemos que la exigencia de la ciudadanía será en ese sentido.

Es decir, que la gente de Guamúchil está en todo su derecho de exigir a quien asuma las riendas del municipio que no desacelere el ritmo de trabajo que le imprimió Carlo Mario, porque el desarrollo de los pueblos no se puede posponer.

Salvador Alvarado exige dentro de su dolor, que la decisión que el Congreso del Estado tome al momento de designar al sustituto de Carlo Mario Ortiz Sánchez, no sea tomada a la ligera, por lo que deberá analizar de manera detallada las trayectorias, así como los perfiles políticos, sociales y de servicio público de las propuestas que reciban.

Guamúchil no está para experimentar con improvisaciones, de ahí que sin duda la exigencia del pueblo será la elección de alguien que se asemeje a Carlo Mario en los aspectos de preparación política, académica, cultural, y sobre todo con esa gran espíritu de solidaridad para con las familias desprotegidas y económicamente vulnerables del municipio.

O sea, un sustituto que pueda honrar el legado humanitario, de solidaridad y de trabajo que caracterizó al Presidente que nos acaba de arrebatar el cielo... Alguien que no demerite con el mejor Presidente municipal que tenía Sinaloa... Un sustituto que no venga a menos en el afecto, cariño, y respeto que el malogrado Alcalde se ganó de parte de su pueblo.


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