El tamaño de la sorpresa para Sinaloa

La sorpresa para Sinaloa no son los 2 mil millones de pesos menos en el presupuesto del próximo año, tampoco las estadísticas de los delitos de alto impacto, mucho menos los infectados, enfermos y fallecidos por Covid-19… La sorpresa y su tamaño será cuando se oficialicen los candidatos a la gubernatura, diputaciones federales y locales, y presidencias municipales.

La sorpresa tiene tres vertientes: las posibles reelecciones, las caras nuevas, y las caras muy usadas -por no decir que viejas-.

Las posibles reelecciones dependerán del grado de desempeño de los actores políticos que busquen la ratificación por sus electores, en este escenario por ejemplo, ¿quién o quiénes de los presidentes municipales y diputados han hecho un buen papel como para ser ratificados para otro periodo más? Este será un buen ejercicio para quienes presumen de su buen desempeño en las políticas públicas, y aquellos que dicen que sus representados los aclaman.

En relación a las caras nuevas, aquí habrá dos tipos: los que no tienen nada qué hacer y los que serán más que una promesa una revelación. Aquí entran médicos, agricultores, empresarios, académicos y todos los ciudadanos sin filiación partidista; ciudadanos distinguidos por su servicio a la sociedad y su liderazgo natural.

En cuanto a las caras conocidas, esto será una doble jugada: por un lado, aquellos que tampoco tienen nada que hacer al venir de partidos devaluados, o aquellos que ya demostraron su nivel de desempeño en gobiernos o legislaturas anteriores, incluso aquellos que aún son parte del gobierno actual. Por otra parte, hay caras conocidas, líderes que ya demostraron su rentabilidad, productos de la política relativamente fácil de ofertar y vender.

El tamaño de la sorpresa en Sinaloa en las elecciones del próximo año, puede tener tintes traumáticos, los intereses del poder político tienen distintos “vasos comunicantes”, el que menos te imaginas es cuatro por cuatro y puede traer combustible de alto octanaje.

Otra de las sorpresas aparte de la cuota de género, es la laxitud aparente en las decisiones y pronunciamiento del gobernador actual; se puede repetir la sorpresa de hace 5 años.


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