Controlar a Twitter

¿Qué es lo que está pasando entre el gobierno de la Cuarta Transformación y la comunicación? No conforme con seguir firme en contra de los medios masivos y hacerlo evidente en sus discursos de odio y repudio, ahora parecen ir también “en contra” de las redes sociodigitales, a las que hasta hace poco seguían mencionando como sus grandes aliadas.

No es casualidad que, en los últimos meses, el desempeño de plataformas como Twitter se encuentren constantemente presentes en los discursos de reproche de la no primera dama, Beatriz Gutiérrez Müller, quien exige limitar sus contenidos cuando considera que estos atentan contra los derechos de (su familia) los mexicanos. Incluso hasta los acusa de recibir dinero a cambio de dicha permisión, claro está, no en los mismos términos que los de Leona Vicario en su momento.

Y sí, sus exigencias tienen mucho de razón, porque de acuerdo con lo estipulado en el marco legal para el ejercicio de la libertad de expresión en América Latina, esta se puede y/o debe limitar en caso de que se difundan mensajes que inciten al odio, violencia o discriminación; tal y como le ha estado sucediendo ya a los usuarios de Facebook.

Pero también es cierto que al gobierno de la 4T le ha funcionado el control de la política mediática para llegar al poder y mantenerse ahí con alta legitimidad y aprobación, y para su gracia o desgracia, han logrado con éxito el control de los medios masivos más no el de Internet y sus espacios digitales.

Con la elección de 2021 en puerta y la latente amenaza de mantener sus campañas en las redes como consecuencia de la pandemia, es lógica la sospecha de una movilización al respecto, pues hasta el momento se ha hecho creer a la opinión pública que las redes sociales son “aliadas”, sí, pero también siguen siendo el único espacio de información libre y ciudadana y eso sin duda les representa riesgos.

Que sea la esposa del Presidente quien, al puro estilo trumpista, encabece esos señalamientos escudada en exigencias personales y en la defensa de los derechos humanos, se puede malinterpretar como la ejecución de un mecanismo de control mediático en plena era digital. 

Aun cuando sea su derecho ciudadano y pese a que insiste en no ostentarse como actor político, de hecho lo es y es ahí donde se tergiversan sus intenciones y motivaciones; peor aún si ya comenzó a sugerir que existe dinero de por medio, abriendo la puerta para que la única red social que hasta el momento no se ha sometido a la revisión y limitación de sus contenidos, pueda ser deslegitimado por ser chayotero, entreguista, vendido y parte de la mafia del poder, como hicieron con sus grandes enemigos mediáticos.

Ahora bien, tampoco es la primera vez que Twitter se ve expuesto a las quejas y/o advertencias gubernamentales, pues ya a principios de este año el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, arremetió en su contra precisamente por todo lo contrario a lo que hoy exige Gutiérrez Müller en el contexto mexicano: ejecutar su “banderaje” y limitación de la expresión con ética y responsabilidad.

La necesidad de regular los contenidos en Internet es una realidad, tanto así que incluso ya hasta se instaló el presente año una Junta de Supervisión a nivel global para regular los contenidos digitales, aunque por el momento solo dirigida hacia Facebook. Pero falta Twitter, y ahí es en donde se están recargando todos los poderes en la búsqueda de proteger sus incentivos electorales.

¿Conspiracionista? Tal vez. Pero ese es el escenario que la 4T ha planteado desde sus inicios, el de aventar la piedra y esconder la mano, aplicando con todas sus fuerzas los controles oficiales en contra de los medios y sus comunicadores. ¿O es que acaso no han visto el intento de legitimar en el Diario Oficial de la Federación, un mecanismo de control económico a través del hostigamiento financiero en contra de la Revista Nexos? 

“A las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal […] deberán abstenerse de aceptar propuestas o celebrar contratos con la empresa Nexos Sociedad, Ciencia y Literatura S.A. de C.V.”, algo así suscriben. Pues así cualquiera malpiensa, o lo que es lo mismo, crea fama y échate a dormir.


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