Sin comparaciones

Una forma bastante efectiva de amargarte la vida, es pasarla comparándote con los demás. Y, con lo común e inconsciente que es este acto, hay bastante amargura en este mundo.

Siempre habrá alguien que sea mejor que tú en algo, siempre habrá alguien más preparado, más joven, más atractivo, más adinerado, más famoso y está es una lista de nunca acabar, porque el mundo es lo suficientemente grande para eso.

Entonces... ¿Por qué te sigues comparando?  

Si esto sólo te llena de inseguridades, si nada mata más esperanzas, que decir, que ya se te fue el tiempo, sólo porque los demás lo lograron antes y estar ahí sintiéndote fracasado con los éxitos de los demás.

¿Acaso buscas ser un espejo de los demás, una copia?

La vida siempre se te irá mientras trates de seguirle los pasos a los demás, sentirás ese desgaste terrible que es vivir para complacerlos.

Cuando, tu ropa no tiene por qué ser del gusto de todos, tu cuerpo no tiene por qué apegarse a los estándares, ni tu rostro al canon de belleza, tu personalidad no siempre será de la simpatía de los demás; no tienes que decir que si a todo, sólo por miedo a ser juzgado o privarte de hacer lo que de verdad deseas, por miedo a la desaprobación, de quienes van por ahí señalando todo con el dedo.

Quizás muchos se gradúen de la Universidad a los 22 años, mientras tú apenas inicies a los 35 y esto no habla mal de ti. Algunos en estos momentos van por su tercer hijo y otros por su tercera maestría, así que, si eso los hace felices, si ese es su plan de vida ¿qué más da si no coincide con el patrón de los demás?

Si alguien quiere seguir aprendiendo a los 70, buscando el amor a los 50, ser su propio jefe a los 25. ¿Quién te dijo que está prohibido?

Pensar diferente, tomar una dirección distinta, decir que no, atreverse, envejecer, equivocarse, caerse más de una vez y ser feliz a tu manera.

Pon los pies sobre la tierra, no somos eternos, ¿cuántos años más crees que te quedan para seguir complaciendo a los demás? para seguir abandonando lo que eres porque no se parece a lo que son otros o para seguir lamentándote de que tu vida no es como la de los demás.

Porque ahí no es, si traicionas tu esencia para satisfacer a otros, si haces a un lado tus prioridades por las de otros, si dejas de construirte a ti mismo para ser el espejo de los demás, ahí no es, no estás donde deberías.

Así que, hazte un favor sin miedo, ve y encuéntrate: lo que en verdad eres, lo que de verdad quieres y todo lo que tienes para dar, abraza este conjunto de ti y amalo, porque no tienes que ser mejor que nadie, solo tienes que ser tú, sin compararte, simplemente tú.

FB: Aracely Ceballos (Chely)

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