Ejército omnipresente

La semana pasada, en una gira por los estados de Guanajuato, Jalisco y Colima, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que a partir de los próximos días las 49 aduanas del país serán controladas por elementos del Ejército Mexicano.

El anuncio, aunque ya se veía venir, caló hondo en las altas esferas de la Secretaría De Comunicaciones y Transportes, a quienes no les quedó de otra más que "apechugar" en silencio los señalamientos del propio Presidente, quien reconoció que las aduanas han sido corrompidas y controladas por el crimen organizado.

Trascendió, ahí mismo, que al menos siete directores de Aduanas están siendo investigados por lavado de dinero y otros tantos han sido despedidos o han presentado su renuncia.

Contradictorio como es su costumbre, mientras López Obrador le daba más encargos al Ejército, anunciaba que los elementos de Marina ya no operararán en tierra y se regresarán a vigilar y proteger los litorales mexicanos.

Salta aquí la pregunta: ¿cuántas responsabilidades más le serán endilgadas al Ejército sin que este empiece a desgastarse?

López Obrador parece no confiar en ninguna otra institución o secretaría y es en el Ejército en el que se recarga para las más variadas tareas.

Curiosamente, quien dijo que regresaría a los militares a sus cuarteles, los tiene de apagafuegos en las más diversas actividades.

Tenemos al Ejército mexicano a cargo de la construcción del Aeropuerto "Felipe Ángeles" de Santa Lucía, una obra que tuvo fecha de inicio pero que no se sabe cuándo será terminada por la infinidad de problemas técnicos y legales con que arrancó.

Los otros encargos del Presidente a las fuerzas armadas son el plan contra el “huachicol”; frenar el flujo migratorio de Centroamérica hacia Estados Unidos (esto a exigencia de Trump); participación en los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, y la construcción de 2 mil 700 sucursales del Banco del Bienestar.

Tenemos, pues, un Ejército omnipresente cuyos elementos son desde agentes migratorios, constructores, sembradores de arbolitos y ahora agentes aduanales.

Sabemos que la disciplina del Ejército es obedecer y no cuestionar órdenes, y quizás por eso es que López Obrador recurre a la milicia antes que a cualquier otra institución, porque a él no le gusta que le digan NO.

Sin embargo, con todo y la disciplina militar, cuánto tardaremos en ver a un ejército desgastado y harto de ser apagafuegos de todas las urgencias de Presidente...?

LIBRETA DE APUNTES

El tema de la elección de Directora para el ISMujeres seguirá dando de qué hablar. El NO a la propuesta del Gobernador ha puesto al Congreso en un dilema en el que nunca debió meterse. Algo que en apariencia debería ser sencillo y de rutina, sigue atorado, como si no hubiera otros temas más importantes y urgentes qué atender, como el desabasto de medicamentos y equipo para hacerle frente el Covid-19.

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