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"No la volví a ver, ni siquiera a sus cenizas”, hombre que perdió a su esposa por Covid-19
La señora Irma Peña había enfrentado el cáncer durante años y en 5 días perdió la lucha contra el coronavirus Covid-19.

Culiacán, Sin.- El pasado 2 de abril el señor Ramiro Bojórquez, se despidió de su esposa y nunca imaginó que sería la última vez que la vería con vida.
Durante los 5 días que estuvo ingresada en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), no pudo acompañarla, ni apretar sus manos para darle ánimos.
Tras detectar que padecía coronavirus, los médicos la aislaron sin posibilidad de recibir visitas o tener contacto con el exterior, así fue como ella dejó este mundo, sin el último adiós de sus seres queridos.
Hoy, confinado en su hogar, con señales de contagio y las complicaciones de la diabetes, Ramiro compartió con Luz Noticias, el dolor que le ocasionó la pérdida de su compañera de vida, pero también la incertidumbre que sintió al saber que su hijo— con quien vive desde hace un mes— dio positivo en la prueba diagnostica.
Al relatar la historia, un acceso de tos lo interrumpía. Dijo que su esposa la señora Irma Peña, de 69 años luchaba contra el cáncer desde el 2016, había resistido y tenía ganas de vivir, pero en sólo 5 días fue vencida por el virus.
Antes de aquel infierno, las cosas eran distintas, pero paulatinamente todo se fue complicando. Recordó que el 7 de marzo fue ella, Irma, quien le propuso un viaje a Mazatlán, había concluido con las quimioterapias y tenía deseos sentir la brisa del mar y disfrutar el roce de la arena en sus pies.
Ella nunca fue de comer en casa, tampoco hizo mucho caso de las noticias sobre el virus asiático que se propagaba por el mundo, por lo que siguió frecuentando restaurantes y sitios públicos.
El 28 de marzo, por causas desconocidas, Ramiro presentó una hemorragia nasal, a partir de ahí se le aferró una tos en el pecho que al día de hoy sigue adherida como sanguijuela.
Pasaron los días y superó el extraño cuadro de sangrado, pero ahora era la salud de su esposa la que se veía comprometida, por lo que incluso sospecha que él pudo haber padecido el virus primero.
Se comunicaron con su hijo, quien al ver que Irma se desvanecía, la trasladó inmediatamente a recibir atención médica en el ISSSTE. Ese fue el momento de la despedida.
Tras dejar a su madre en el hospital, el joven regresó a casa de su padre donde decidió resguardarse; algo no andaba bien. Llamó por teléfono a su familia, les explicó la situación y se despidió por un tiempo.
El 7 de marzo recibieron una llamada cruda donde les informaron que la señora Irma había fallecido y su cuerpo sería incinerado.
“No la volví a ver, ni siquiera a sus cenizas”, lamentó Ramiro.
Aunque es doloroso repasar ese momento, dijo que lo hace tras ver que la gente sigue escéptica y no percibe la magnitud de la pandemia.
Lamentó que mientras algunas personas continúan saliendo a las calles y se desesperan por comprar pastel y pizza para un festejo, otros lo único que desean es que esto se termine para retomar sus vidas, sin embargo, después de que esto concluya, faltará tanta gente que será imposible.
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