Opinión
Libre competencia en el transporte
El Puente.
09/26/2016
EL PUENTE
Impulsado en gran medida por los avances de la tecnología, el proceso de innovación que se está dando en diferentes sectores de la economía no tiene reversa.
Las empresas de transporte de pasajeros que utilizan plataformas móviles, como son los exitosos casos de Uber y Cabify, más las que seguramente surgirán en el futuro inmediato, son un claro ejemplo de lo anterior.
Las plataformas móviles representan una amenaza para las organizaciones sindicales que han acaparado durante muchos años las concesiones y permisos del servicio de transporte público, porque compiten con mayor seguridad, mejores unidades y tarifas más accesibles a la economía del usuario.
Si necesita un taxi, el usuario de una plataforma móvil tiene diferentes opciones de tarifas, dependiendo del tipo, capacidad o tamaño de la unidad que requiera y puede contratar el servicio desde su teléfono celular, pagando con tarjeta de crédito o débito.
Esta nueva modalidad de transporte contrasta con los monopolios que imperan hasta la fecha en este sector y que han fomentado el enriquecimiento de los líderes de las organizaciones gremiales, pero a costa del usuario, quien paga muy caro por un servicio en la mayoría de los casos inseguro y de mala calidad.
Por ello, la llegada de nuevas empresas de transporte, como ha ocurrido en el sector de las telecomunicaciones, es inevitable, porque su incursión se ampara en la Ley Federal de Competencia Económica, en tanto que lo que se busca es que los servicios públicos cumplan con el principio de beneficiar el interés general, permitiendo que haya opciones de calidad y diferentes tarifas para los usuarios o consumidores.
En la ciudad de México y de manera incipiente en otras ciudades del país, algunos sitios de alquiler así lo han entendido. Ante la avasalladora llegada de empresas fuertemente apoyadas en soluciones tecnológicas, más que organizar paros y manifestaciones, la mejor alternativa es enfrentarlas con sus mismas armas.
Incluso, algunos sitios de alquiler ya acordaron que, en tanto desarrollan sus propias aplicaciones, bajarán de inmediato las tarifas y mejorarán el servicio, para evitar ser desplazados.
Y es que no les queda de otra a los permisionarios de transporte público, ya que la modernidad no se detendrá y la apertura del sector es un paso que tendrá que darse más temprano que tarde.
En Sinaloa, le tocará a la 62 legislatura del Congreso del Estado discutir la probable reforma a la obsoleta Ley de Tránsito y Transportes, o por lo menos incluir el reconocimiento de esta nueva modalidad de servicio a la población, en un nuevo marco normativo que considere la seguridad y protección del usuario y no sólo del permisionario.
Por supuesto que la nueva normatividad en esta materia también deberá obligar a los prestadores del servicio a cumplir con la revisión de la capacidad y antecedentes penales de los choferes, el buen estado mecánico de las unidades y el seguro de cobertura amplia que garantice la responsabilidad ante el usuario en caso de accidente.
Como dijo hace unos días el periodista Armando Ojeda, en la mesa de análisis de Fórmula Noticias, cuando discutimos con Eduardo Valdez Verde y Andrés López Muñoz, la inminente entrada de Uber a Sinaloa. Lo ideal es que este nuevo servicio de transporte esté reglamentado, porque sería en beneficio de todos y con reglas claras, tanto para los permisionarios como para los socios de la plataforma móvil.
De lo contrario, si el Congreso decide ignorar el tema, la llegada de la competencia en el servicio de taxis podría generar incidentes violentos de lamentables consecuencias.
Por lo pronto, los dirigentes de las Alianzas del Transporte en Sinaloa ya le están reclamando al PRI que los dejó abandonados ante el problema que ya tienen a la vuelta de la esquina.
Aunque, viéndolo bien, pareciera que las organizaciones sindicales son las que abandonaron el viejo pacto con el partido tricolor, porque desde hace varias elecciones, cuando se trata de dinero, no tienen partido aborrecido.
El pacto con el PRI ya no funciona, a tal grado que no hay ningún diputado en el Congreso local por ese partido que sea transportista.
GRAFITI
Hablando de sindicatos… ¿Que tendrá el STASE (Sindicato de Trabajadores al Servicio del Estado) que tanto se pelean por él?
No lo sé de cierto, pero algo muy, pero muy valioso debe tener.
No por nada el dirigente que se fue ya quiere regresar y el que está no se quiere ir.
Twitter: @victortorres_mx
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